DROSERA #7

“Drosera. Intervención onírica” número 7, a la venta (2 euros edición en color, 1 euro en b/n) en:

Librería asociativa La Libre

Rampa de Sotileza, 1, 39008 

Santander, Cantabria

En:

Librería La Vorágine

Calle Cardenal Cisneros, 69.

Santander, Cantabria 

Y la podéis leer gratis en:

CSO La Lechuza

Barrio Monte la Torre, 43 

Santander, Cantabria 

DROSERA #7

Drosera. Intervención onírica # 7 (15 de enero de 2021, año de las plagas)

Acaba de salir de imprenta hoy mismo el séptimo número de “Drosera. Intervención onírica” editado por el Grupo surrealista de Madrid. Perdón por habernos quedado dormidos pero este nuevo número ha llevado su tiempo y además nos ha cogido por medio una pandemia. Advertimos que los contenidos de este nuevo número desencadenan potentes emergencias oníricas de exterioridad. Ahí va:

SUMARIO

Texto de portada: “Día de perros”, inédito de Miguel Amorós,

“Las tormentas del sueño” de Vicente Gutiérrez Escudero

Galería de sueños: “Sueño con Benjamin Péret” de Michael Löwy, Joël Gayraud, sueños cruzados de Lourdes Martínez y Andrés Devesa (Grupo surrealista de Madrid)

 Frases oníricas: Antonio Orihuela, Xoán Abeleira, Noé Ortega

 Pensar el sueño: “Una noticia intrascendente” de Julio Monteverde (Madrid),

“Soñé soñar” de Jaime Naródnik Jaime Manso Castaño (CNT  Fuenlabrada),

“¿Qué se hace con un sueño?” de María Santana (Sevilla)

 Laboratorio onírico: Ron Sakolsky, Janice Hathaway.

Se ha realizado dos ediciones, una en blanco y negro acabado en mate y otra edición especial a color. Os recordamos que “Drosera. Intervención onírica” es  una publicación atemporal que tiene como principal objetivo la fusión definitiva del sueño y la vigilia. Incluye textos críticos en torno al dormir y el soñar, transcripción inmediata de sueños y pesadillas, dibujos oníricos, anécdotas y noticias que guardan relación con el dormir, el soñar y el sonambulismo provocado.

Pedidos a: comunicaciononirica@gmail.com

(1 euro más gastos en blanco y negro y 2 euros la edición en color, gratis para presos)

EXPOSICIÓN

Encantado de participar en la exposición Hojas del Cuaderno Gigante Cartón III, a la que he aportado una mini serie de poemas-collage. El Molino del Perrillo de Berja acoge hasta el 29 de enero de 2021 está muestra plástica poética de carácter efímero impulsada por el Taller de POEX. La idea inicial había sido quemar todas las obras expuestas al calor del IV FESTPOVIBER pero por motivos del confinamiento y la pandemia por Covid no pudo ser, de modo que éstas pasarán a formar parte del Archivo Centro de Poesía Visual Biblioteca de Berja.

Los artistas visuales incluidos somos Perra Martínez, Ignacio, Paquita, Mercedes Céspedes, Emilia Ortega, Cristóbal Torralvo, Abdou Salam Diop, Ismael Lozano, Fátima Jiménez, Meli Estévez, Rocío Domínguez, Francisco Escudero, Vicente Gutiérrez Escudero (Cantabria), Paco Fernández (Aguadulce-Almería), Tarha Erena Sarmiento ( Las Palmas de Gran Canaria), Ale Jan Dra (Sevilla), José Blanco (San Vicente de Baracaldo-País Vasco), Franklin José Fernández García (Caracas-Venezuela), Raul Reguera (Timar- Granada), Serse Luigetti (Perugia-Italia), Pablo Ballesteros (Madrid), María Cañas (Sevila), Juanje Sanz Morera (Portugalete- Vizcaya), Pere Sousa (Barcelona), Marco Bevilacqua (Nápoles), Juan Fran Núñez Parreño (Villa Malea-Albacete), Francisco Uceda (Nueva York), Aaron Flores (México), Silvio de Gracia (Junín-Buenos Aires) y The Serial Asemic (Islas Baleares)

https://berjadigital.es/2020/12/28/el-molino-del-perrillo-de-berja-acoge-una-exposicion-plastica-poetica-hasta-el-29-de-enero/?fbclid=IwAR2bG4vKYLLjXUwBccftIAE-1IfXLLUL3IJoUoJFb4Ge9xLF4ntUP9MNVRw

PEDRO OOM


Nació en Santarém, Portugal, en 1926. Se incorporó al surrealismo a finales de los años cuarenta, participando en las actividades del Grupo Surrealista de Lisboa, junto con Mário Cesariny, Mário Henrique Leiria, António Maria Lisboa, Antonio José Forte, Manuel de Lima, Herberto Helder o el recientemente fallecido Cruzeiro Seixas. A los 24 años abandona toda actividad artística y literaria vinculada al surrealismo. Murió en Lisboa en 1974. Su obra estuvo dispersa en periódicos y revistas, como por ejemplo la revista Pirâmide, hasta que fue recogida póstumamente, en 1980, en dos volúmenes bajo el título Actuação Escrita.

AS VIRTUDES DIALOGAIS

Dentro
de mim
há uma planta
que cresce
alegremente
que diz
bom dia
quando nos amamos
ao entardecer
e boa noite
quando florimos
à alvorada
uma árvore
que não está com o tempo
este tempo
a que chamamos
nosso.

LAS VIRTUDES DEL DIÁLOGO

Dentro
de mí
hay una planta
que crece
felizmente
que dice
buenos días
cuando nos amamos
al anochecer
y buenas noches
cuando florecemos
en la madrugada
un árbol
que no tiene tiempo
este tiempo
al que llamamos
nuestro.

(Extraído del libro A única real tradição viva: antologia da poesia surrealista portuguesa de Perfecto E. Cuadrado, Ed. Assírio & Alvim, 1998, p. 277)

POEMA

à Júlia Chaves

Há um ar de espanto
no teu rosto em silêncio pequenas pausas
entre nós e as palavras
que desfiamos
Quando o silêncio (pausa mais longa
que nos contrai o peito)
cai bruscamente
duas mãos agitam-se meigamente as nossas
e os mendigos, todos os mendigos
espreitam ao postigo do teu pequeno apartamento
coroados de rosas e crisântemos
É o momento
em que afirmamos a realidade das coisas
não a que vemos na rua
e que sabemos fictícia
mas a outra
aurora cintilante
que põe estrelas no teu sorriso
quando acordas de manhã
com um sol de angústia na garganta
acredita
nada nos distingue
entre a multidão anónima a que pertencemos
embora
o fotógrafo teime sempre
em nos oferecer uma esperança
-fluido imaterial que nem mil anos
poderão condensar –
O nosso rasto
mal se apercebe na areia
condenados ao fracasso
pequena glória dos pequenos heróis deste tempo
ainda aspiramos
no entanto
a ser o índice deste século
único sinal humano, florescente e salubre
de contrário
seremos apenas
um halo de vento
arco-íris de luto
ou estrada para sedentários
É ocioso
preparar a objectiva
que nos vai condenar a um número
nesta cidade onde cada homem
é escravo de uma arma
Ocioso
avivar as flores do cenário
encher de luar o jardim do nosso afecto
Só um acaso
nos poderá revelar
por isso
fechemos o rosto
meu amor

POEMA

a Júlia Chaves

Hay un aire de asombro
en tu rostro en silencio pequeñas pausas
entre nosotros y las palabras
que desentrañamos
Cuando el silencio (pausa más larga
que aprieta nuestro pecho)
cae bruscamente
dos manos sacuden suavemente las nuestras
y los mendigos, todos los mendigos
acechan el portillo de tu pequeño apartamento
coronado de rosas y crisantemos
Es el momento
en el que afirmamos la realidad de las cosas
no el que vemos en la calle
y que sabemos ficticio
sino el otro
amanecer brillante
que pone estrellas en tu sonrisa
cuando te despiertas por la mañana
con un sol de angustia en la garganta
cree
que nada nos distingue
de entre la multitud anónima a la que pertenecemos
a pesar de que
el fotógrafo siempre insiste
para ofrecernos esperanza
-fluido inmaterial que ni siquiera mil años
pueden condensar-
Nuestro rastro
apenas se nota en la arena
condenados al fracaso
pequeña gloria de los pequeños héroes de este tiempo
todavía aspiramos
sin embargo
para ser el exponente de este siglo
único signo humano, floreciente y saludable
de otra manera
seríamos apenas
un halo de viento
arcoiris de luto
o camino para sedentarios
Es inútil preparar el objetivo
que nos condenará a un número
en esta ciudad donde todo hombre
es esclavo de una pistola
Inútil
avivar el paisaje de flores
llena el jardín de nuestro cariño con luz de luna
Solo un azar
podrá revelarnos
por eso
cerremos el rostro
mi amor

Traducción de Vicente Gutiérrez Escudero

TRADUCCIÓN

JEHAN MAYOUX

Nace en 1904. Maestro antimilitarista y libertario. En 1933 entró en contacto con el movimiento surrealista, movimiento del que formaría parte hasta 1967. En 1939 rechazó la movilización y fue condenado a cinco años de prisión pero consiguió  escapar. El régimen de Vichy lo capturaron y los alemanes lo deportaron al campo de Rawa-Ruska en Ucrania. En 1945, volvió a la docencia. Durante la guerra de Argelia reivindicó el derecho a la rebelión firmando el “Manifiesto de los 121”. Posteriormente participó en los movimientos de mayo del 68 pero se desmarcó del movimiento tras un desacuerdo con ciertos sindicatos. Fallece en 1975.

Entre sus obras destacan Ma tête à couper y Au crible de la nuit

Yo traigo un gran viento...

Yo traigo un gran viento sobre mi litera
Una mariposa golpea la roca con guantes de reloj
Este es el bosque
Bailo ante su puerta
La ardilla cuenta una historia de olas
La bella
Fue mecida por una gran procesión de peces
En el corazón lechoso de su mansión de musgo
La espuma en el viento que viene es el eco de una caracola
La promesa de la oscuridad
Yo, el barco, estoy hecho como un árbol
de lluvia frondosa de sombra risueña
Con raíces solares
Estoy hecho de aire y sueño



Traducción Vicente Gutiérrez Escudero

EKINTZA ZUZENA

Acaba de salir a la calle el número 46 de la revista libertaria “Ekintza Zuzena”, con 184 páginas y muchos temas de actualidad (por ejemplo, la implantación del 5G):

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  • Distopía
  • Euskal Herriak 2020. Abrazar la incertidumbre
  • La mili obligatoria de la pandemia militarizada
  • Represión en el tiempo del coronavirus
  • Entrevista a Corsino Vela sobre la coyuntura actual
  • Retazos de Covid-19
  • Cómic: «Quizás un día llegue ese día…»
  • La guerra del 5G
  • Vivienda y capitalismo
  • Crónica y balance de 30 días de huelga de alquileres
  • Entrevista con Langileon Autodefentsa Sarea (Red de autodefensa laboral)
  • Nuevas tecnologías en el trabajo
  • New Green Deal ¿keynesianismo “verde” o ruptura con el capitalismo?
  • El secreto de la domesticación política
  • La loca carrera de la domesticación
  • Cómic: «La basura es el destino»
  • No apagues tu teléfono. Revisando nuestras pautas de seguridad
  • Galtzearen artea
  • Chile. Una revuelta por la dignidad
  • Desde Italia. Una mirada a la nueva coyuntura
  • Cómic: «La verdadera fuerza motriz de la historia»
  • La industria del sexo, los migrantes y la familia europea
  • Desde mi trinchera. Sobre la derechización de la izquierda.
  • Historia: Marineros y taberneras contra la explotación colonial
  • Cómic: «Red Cloud. Jefe de la gran nación Sioux»
  • 1938. Emma Goldman y Aldous Huxley. Cartas al futuro sobre la ecología y la revolución social
  • Relato: «La leyenda de Karr y Pelo Gris»
  • Citas
  • Reseñas de libros, cómics y documentales.
  • Canciones

Además, por supuesto, del suplemento humorístico lisérgico e irreverente “LSD Herald Tribune” en sus páginas centrales.

Y en concreto, a lxs surrealistas nos ha hecho mucha ilusión encontrar esta reseña sobre dos de nuestros proyectos editoriales más recientes:

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DECLARACIÓN

Esta declaración, promovida por surrealistas de América del Norte y de Paris, y firmada por la mayoría de miembros del movimiento surrealista internacional, trata de ser un llamado surrealista internacional en apoyo a la lucha de los indígenas de Canada. Su difusión ha coincidido (bello azar objetivo) con las maravillosas revueltas que se han ido propagando por todos los EUA contra la violencia policial. La traducción es de Eugenio Castro.

 

LA CHISPA EN BUSCA DEL POLVORÍN

La rebelión lleva su justificación en sí misma, independientemente de las posibilidades que tenga de modificar o no el estado de cosas que la determina. Es la chispa en el viento, pero la chispa que busca el polvorín.

      André Breton

Si hay algo que me ha alegrado en las últimas semanas ha sido cuando las matriarcas de Unist’ot’en quemaron la bandera canadiense y declararon muerta la reconciliación. Como un fuego abrasador, esto ha ganado los corazones de los jóvenes de todos los territorios (…). La reconciliación era una farsa, una forma de agitar una zanahoria delante de nosotros y engañarnos. ¿No tenemos derecho a la tierra robada a nuestros antepasados? ¡Es hora de echar todo por tierra, de cerrar todo!

        Tawinikay (o Mujer del Viento del Sur)

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El contenido tóxico transportado por los oleoductos canadienses, ya sea el petróleo de las arenas petrolíferas o el gas natural producido por fragmentación, es, en opinión de todos los climatólogos serios, una causa principal, tal vez decisiva, del calentamiento de la Tierra, es decir, de la catástrofe ecológica. Destinados a ser un combustible para la expansión industrial, los oleoductos se han convertido en un combustible de la revuelta. Concebidos para transportar esas energías fósiles de un lugar a otro, son un aspecto crucial de la normalización del dudoso paraíso de crecimiento ilimitado, ante el que se supone que todos los ciudadanos-consumidores obedientes deben arrodillarse devotamente. En esta región que los cartógrafos coloniales han llamado Columbia Británica, la extracción de recursos siempre ha sido el nombre de su juego, pero el surgimiento en febrero de 2020 de una amplia red de oposición ha sido alentadora, desde los guerreros indígenas que luchan por reclamar sus tierras hasta los veteranos, guardianes de las tradiciones, desde los activistas de Extinction-Rebellion hasta los anarquistas partidarios de la insurgencia. Se han bloqueado ferrocarriles, autopistas y barcos; se han ocupado las autoridades provinciales, las oficinas administrativas del gobierno federal, los bancos y las sedes de las empresas industriales. Lo que catalizó esta revuelta fue el amplio levantamiento indígena nacido del rechazo de las promesas ilusorias de conciliación. Juntas, estas fuerzas rebeldes desbarataron el mundo de los negocios tal como era, en solidaridad con el clan Unist’ot’en de la Gran Rana y la casa tribal de los Wet’suwet’en.

Como por efecto de un azar objetivo, el primer campo de defensa indígena se encuentra en Hazelton, BC, no lejos del enclave donde el surrealista Kurt Seligmann y su esposa se alojaron en 1938. En esa época, visitaron Gitxan y las aldeas Wet’suwet’en, maravillados por los tótems y objetos rituales, tomando notas sobre el terreno, filmando en 16mm, recogiendo historias y grabando cuentos míticos. Hoy en día, en 2020, un número cada vez mayor de estos mismos pueblos indígenas amenazan con detener la economía canadiense hasta el punto de reducirla a migajas. Negándose a ser comprados por los petrodólares de las compañías petroleras o neutralizados por un sistema jurídico que sólo los ha “pacificado”, brutalizado o traicionado, mientras les roba sus tierras, los pueblos indígenas han respondido luchando ferozmente contra las fuerzas de la ley y el orden colonial en una tormenta radical de desobediencia civil y perturbación social. Una acción siguió a otra, creando un movimiento que parecía imparable. Cuando un bloqueo de autopista era derrotado por la Real Policía Montada de Canadá, otro surgía en otro lugar, en un lugar tal que la primera línea de esta batalla se extendía por todo el continente. Luego vino el destructivo virus Covid 19 que se sumó a los daños ya causados por la economía capitalista por el virus incendiario de la revuelta. La resistencia de estas comunidades indígenas contra las tuberías nos concierne a todos internacionalmente: porque está en la primera línea de la lucha contra el calentamiento climático.

En el futuro, la cuestión clave será si las autoridades canadienses podrán volver a encerrar al genio de la rebelión indígena en la botella de la “reconciliación”. Los surrealistas esperamos que no, y aquí declaramos una vez más nuestra admiración y solidaridad con el intratable espíritu insurgente de la resistencia india. Hay que inventar y vivir otra realidad que hoy, como ayer, se impone con su miserabilismo ambientalista y sus jerarquías colonialistas y racistas. La mirada sigue deslumbrada por el peinado ritual de la Danza de la Paz Kwakwaka’wakw que estuvo durante mucho tiempo en el estudio de André Breton, antes de volver según sus deseos cumplidos en 2003 por su hija Aube Ellouët, a Alert Bay, en Cormorant Island. Los surrealistas hoy en día afirman que su lucha, en su propio campo de intervención, por la emancipación de la comunidad humana está en perfecta consonancia con la lucha de los pueblos amerindios contra la civilización globalizada de Occidente y su locura ecocida.

 

Firmantes:

Surrealists in the United States: Gale Ahrens, Will Alexander, Andy Alper, Byron Baker, J.K. Bogartte, Eric Bragg, Thom Burns, Max Cafard, Casi Cline, Steven Cline, Jennifer Cohen, Laura Corsiglia, David Coulter, Jean-Jacques Dauben, Rikki Ducornet, Terri Engels, Barrett John Erickson, Alice Farley, Natalia Fernandez, Brandon Freels, Beth Garon, Paul Garon, Robert Green, Maurice Greenia, Brigitte Nicole Grice, Janice Hathaway, Dale Houstman, Karl Howeth, Joseph Jablonski, Timothy Robert Johnson, Robin D.G. Kelly, Paul McRandle, Irene Plazewska, Theresa Plese, Michael Stone-Richards, David Roediger, Penelope Rosemont, Tamara Smith, Steve Smith, Abigail Susik, Sasha Vlad, Joel Williams, Craig S. Wilson
Surrealists in the UK: Jay Blackwood, Paul Cowdell, Jill Fenton, Rachel Fijalkowski, Krzysztof Fijalkowski, Merl Fluin, Kathy Fox, Lorna Kirin, Rob Marsden, Douglas Park, Wedgwood Steventon, Frank Wright, the Leeds Surrealist Group (Gareth Brown, Stephen J. Clark, Kenneth Cox, Luke Dominey, Amalia Higham, Bill Howe, Sarah Metcalf, Peter Overton, Jonathan Tarry, Martin Trippett), the London Surrealist Group (Stuart Inman, Philip Kane, Timothy B. Layden, Jane Sparkes, Darren Thomas) and the surrealists of Wales (Jean Bonnin, Neil Combs, David Greenslade, Jeremy Over, John Richardson, John Welson)
Surrealists in Paris: Ody Saban and The Surrealist Group of Paris (Elise Aru, Michèle Bachelet, Anny Bonnin, Massimo Borghese, Claude-Lucien Cauët, Taisiia Cherkasova, Sylwia Chrostowska, Hervé Delabarre, Alfredo Fernandes, Joël Gayraud, Régis Gayraud, Guy Girard, Michael Löwy, Pierre-André Sauvageot, Bertrand Schmitt, Sylvain Tanquerel, Virginia Tentindo, Michel Zimbacca)
Surrealists in Canada: Montréal (Jacques Desbiens, Peter Dube, Sabatini Lasiesta, Bernar Sancha), Toronto (Beatriz Hausner, Sherri Higgins), Québec City (David Nadeau), Victoria (Erik Volet), the Ottawa Surrealist Group (Jason Abdelhadi, Lake, Patrick Provonost) and the Inner Island Surrealist Group (as.matta, Jesse Gentes, Sheila Nopper, Ron Sakolsky)
The Surrealist Group of Madrid: Eugenio Castro, Andrés Devesa, Jesús Garcia Rodriguez, Vicente Gutiérrez Escudero, Lurdes Martinez, Noé Ortega, Antonio Ramirez, Jose Manuel Rojo, María Santana, Angel Zapata
Surrealists in Sweden: Johannes Bergmark, Erik Bohman, Kalle Eklund, Mattias Forshage, Riyota Kasamatsu, Michael Lundberg, Emma Lundenmark, Maja Lundgren, Kristoffer Noheden, Sebastian Osorio
Surrealists in Holland: Jan Bervoets, Elizé Bleys, Josse De Haan, Rik Lina, Hans Plomp, Pieter Schermer, Wijnand Steemers, Laurens Vancrevel, Her de Vries, Bastiaan Van der Velden
Surrealists in Brazil: Alex Januario, Mário Aldo Barnabé, Diego Cardoso, Elvio Fernandes, Beau Gomez, Rodrigo Qohen, Sergio Lima, Natan Schäfer, Renato Souza
Surrealists in Chile: Jaime Alfaro, Magdalena Benavente, Jorge Herrera F., Miguel Ángel Huerta, Ximena Olguín, Enrique de Santiago, Andrés Soto, Claudia Vila
The Middle East and North Africa Surrealist Group: Algeria (Onfwan Foud), Egypt (Yasser Abdelkawy, Mohsen El-Belasy, Ghadah Kamal), Iraq (Miechel Al Raie), Syria (Tahani Jalloul), and Palestine (Fakhry Ratrout)
The Athens Surrealist Group (Sotiris Liontos, Elias Melios, Nikos Stabakis, Theoni Tambaki, Thomas Typaldos, Marianna Xanthopoulou)
Surrealists in Prague: Frantisek Dryje, Joe Grim Feinberg, Katerina Pinosova, Martin Stejskal, Jan Svankmajer
Surrealists in Costa Rica: Gaetano Andreoni, Amirah Gazel, Miguel Lohlé, Denis Magarman, Alfonso Peña
Surrealists in Australia: Anthony Redmond, Michael Vandelaar, Tim White
Surrealists in Buenos Aires: Silvia Guiard, Luís Conde, Alejandro Michel
Surrealists in Portugal: Miguel de Carvalho, Luiz Morgadinho
Surrealists in Bucharest (Dan Stanciu), Mexico (Susana Wald), and the Canary Islands (Jose Miguel Perez Corales)

Su versión en inglés, aquí:

https://peculiarmormyrid.com/2020/06/18/a-spark-in-search-of-a-powder-keg/

 

Posdata: Durante el proceso de recopilación de firmas para la declaración anterior, nos sentimos inspirados al ver su postura intransigente contra la supremacía blanca y la represión policial reflejada en las brillantes y brillantes llamas del levantamiento de Minneapolis que encendieron un barril de pólvora de ira acumulada e incitaron a una Temblorosa erupción de rebelión espontánea en las calles de América. Era justo que en solidaridad con el levantamiento sobre la brutalidad policial iniciada por la ejecución / linchamiento de George Floyd a manos de la policía, los manifestantes contra el racismo en los Estados Unidos adoptasen medidas de acción directa decapitando o derribando estatuas de Cristóbal Colón, Símbolo genocida de la expropiación colonial de las tierras de los nativos americanos. (Guy Girard, Michael Löwy, Penélope Rosemont y Ron Sakolsky, 15 de junio de 2020).

 

 

 

 

TRADUCCIÓN

JOËL GAYRAUD

gayraudJoël Gayraud, es uno de los miembros del grupo surrealista de Paris más activos. Es, además de un gran indagador en el mundo onírico y un firme defensor del pensamiento utópico, traductor al francés de Giorgio Agamben –entre otros autores- y formó parte del comité de redacción del número 1 de la revista Tiqqun. El caso es que el verano pasado, recorriendo Francia, pude adquirir uno de sus más interesantes libros: La peau de l’ombre, publicado en 2004 por el sello José Corti Editions, editorial en la que, por cierto, Gherasim Luca publicara la mayoría de sus libros. He de decir que ya conocía algunos de sus párrafos, ya que fueron traducidos al castellano por José Manuel Rojo para el número 15/16 de la revista “Salamandra. Intervención surrealista” en 2005. Las piezas que aquí traduzco son otras distintas a las que aparecieron entonces.

El libro está compuesto por un total de 410 piezas; reflexiones teóricas o derivas expresivas en las que asoman sueños, deseos de revuelta y fogonazos de una lucidez crítica admirable, con las que su autor analiza la vida cotidiana del sujeto actual, todo ello impulsado por un innegociable pensamiento utópico. Ante una realidad que se ha virtualizado y se ha convertido en un espectro, los textos de Gayraud dan carne y sustancia a eso que se intuye, aquello que justamente el filósofo ha descarnado en buscar de la verdad. En resumen, La peau de l’ombre esconde un largo encadenamiento de agenciamientos de enunciación que, sin pretender resolver los enigmas de la realidad, lanzarán al lector a sus más inextricables laberintos. Entre Giorgio Agamben y Roland Barthes, entre André Breton y Francis Ponge, entre Guy Debord y René Char; por esa senda no marcada transita Joël Gayraud.

Recientemente Gayraud ha publicado el libro L’Homme sans hoziron. Matériaux sur l’utopie, libro en el que profundiza en la cuestión del colapso del capitalismo actual desde la inusual óptica del surrealismo.

Extractos de La peau de l’ombre

 

*

Hay una analogía obvia entre recordar y soñar: recordar es soñar lo que uno ha vivido, y soñar es hacer que aquello que uno recuerda cobre vida.

*

Tan refinado, siempre habla con la boca vacía, completamente vacía, tanto que ya nadie lo escucha.

*

La expresión “hacer un viaje por carretera”, tan querida por los imitadores de la Generación Beat en la década de 1970, siempre me ha irritado. Detrás de su trivialidad, puedo ver cómo toma forma la antítesis de lo que debiera ser un viaje o una aventura. Puedo imaginar una serie de lugares, uno tras otro y al mismo tiempo, un desplazamiento lineal sin el espesor de la experiencia, itinerancia confinada al desenredado de una cinta insípida de asfalto, justificando por esta captura mutilada de la espacialidad un mundo que ha renunciado a la aventura de la historia.

*

Tal vez algún día seamos testigos de una revuelta masiva cuya principal motivación y más claro proyecto consistan en reapropiarse del tedio. Los hombres luchan hasta la muerte por reclamar el derecho al aburrimiento, para disfrutar al fin del aburrimiento que les pertenece, del cual una avalancha diaria de anuncios, ofrecidos generosamente y preparados para el consumo, los ha privado.

*

Al sol, las olas del mar Egeo centellean esta mañana como estrellas. Mientras que imagino la bóveda celeste por la noche como si fuese un océano inmenso, con las estrellas como la cresta brillante de las olas invisibles iluminadas por un sol al que damos perpetuamente la espalda, como los prisioneros en la cueva de Platón; un sol dispensador de luz destinado a permanecer para siempre invisible a nuestros ojos sublunares.

*

El catolicismo efectuó un retorno al politeísmo, pero se trata de un politeísmo continuamente aumentado. De hecho, uno puede multiplicar el número de santos hasta el infinito; teóricamente, uno podría tener tantos santos como personas. Para los paganos, sin embargo, el número de dioses es limitado; su politeísmo consiste en entidades discretas. En la religión católica, los límites entre lo profano y lo sagrado se ven constantemente difusos por la capacidad de extender indefinidamente la esfera de la divinidad.

*

“El espejo es nuestro maestro”, señala Leonardo da Vinci; y podría haber agregado: “como la muerte, como el tiempo, en el que también nos vemos reflejados”.

*

En la oposición, totalmente artificial, que los hombres persisten en establecer entre cuerpo y espíritu, la superioridad del cuerpo es evidente: el espíritu no sabría sobrevivir sin el cuerpo, mientras que el cuerpo podría prescindir del espíritu. Este es el hecho tan obvio que las religiones del ascetismo han hecho todo lo posible por encubrir.

*

El alcoholismo mata la embriaguez tanto como seguramente lo hace la sobriedad; la práctica del exceso debe saber liberarse de toda compulsión.

*

Coloque cualquier objeto frente a un espejo –aunque éste sea la obra más perfecta de los fabricantes de espejos venecianos- y siempre le parecerá más borroso y, sobre todo, más alejado por estar a doble distancia de sí mismo a través de la mediación de la superficie reflectante. Pero tú, mirándote a ti mismo en el mismo espejo, ¿no te da la sensación de que te resultas a ti mismo más borroso y más distante que lo que le resultarías a cualquiera que te mire? Sin embargo, todos saben que lo que más halaga a tu pobre yo es la contemplación de este reflejo que, sin embargo, te aleja de ti mismo y te distorsiona abiertamente.

*

Cuando me miro reflejado en los ojos de mi amada, la distancia desde la que me veo es el doble de la distancia con la que ella me ve.

*

La gran lección del surrealismo es que la naturaleza es lo único sagrado que existe, y todo es sagrado. O más bien, que equivale a lo mismo, lo sagrado está contenido en la relación que el hombre mantiene con la naturaleza en tanto en cuanto deja de considerarla como una fuente de producción, como materia de explotación. Podríamos decir que en las sociedades de cazadores-recolectores, lo sagrado tenía a la naturaleza como su único recurso, precisamente porque en ningún momento se pensó en la naturaleza de esa manera. Comenzando con el Neolítico, cuando la naturaleza se consideraba por primera vez como un medio de producción, asistimos al desarrollo de la visión utilitaria de la naturaleza y, al mismo tiempo, a su separación de lo sagrado, de ahí la necesidad de representar lo sagrado en formas demiúrgicas humanas. Lo que hizo posible el surrealismo, y con la mayor fuerza posible, es una sacralidad sin Dios, una trascendencia concebida como un simple pliegue de inmanencia, ajena a toda religiosidad y a toda perpetuación de los rituales.

 

Traducción Vicente Gutiérrez Escudero

RESEÑA

Vals de crímenes

Título: Crimen
Autor: Agustín Espinosa
Edición de: Alexis Ravelo
Sello: Siruela
Colección: Libros del Tiempo 378
Edición:1ª, 2019

 

93789886_544736086456992_2804405617547018240_nHace apenas unos meses que la editorial Siruela publicó Crimen, una de las obras más transgresoras de los años 30, del canario Agustín Espinosa. La presente edición incluye un interesante prólogo de Alexis Ravelo que aporta una visión panorámica de la vida y la obra de su autor y, a modo de introducción, se ha incorporado el poema “Oda a María Ana, primer premio de las axilas sin depilar de 1930”, un poema lleno de humor y erotismo que fue dedicado a una mujer andaluza con la que mantuvo una relación amorosa durante sus años de estudiante en Granada, años en los que, por cierto, conoció a Federico García Lorca.

Agustín Espinosa es uno de los grandes olvidados de la literatura en nuestro país, aunque en los últimos años se le está publicando y homenajeando bastante. Su vinculación con el movimiento surrealista durante los años 30 fue esencial. Por ejemplo, a partir de 1932 comenzó a colaborar estrechamente en la revista Gaceta de Arte, fundada en ese mismo año por Eduardo Westerdahl, y formó parte del grupo conocido como “La facción surrealista de Tenerife”, integrado, entre otros,  por Domingo López Torres, Pedro García Cabrera, Emeterio Gutiérrez Albelo, Eduardo Westerdahl y Domingo Pérez Minik, de quienes Ramón Gómez de la Serna dijo “Están ustedes creando un faro que se ve desde aquí”. Además en 1935 participó en la organización de la II Exposición Internacional del Surrealismo en Canarias, firmando un manifiesto con André Breton y Benjamin Peret quienes por cierto, acudieron en persona a Tenerife junto con Jacqueline Lamba para participar en el evento.

Crimen fue publicado en 1934 y provocó un gran escándalo pues los sectores más reaccionarios de la sociedad no tardaron en tacharla de pornográfica e irrespetuosa. De hecho, al poco de iniciarse la guerra civil el propio autor se vio en la obligación de esconderla y durante todos los años de la dictadura permaneció arrinconada en el olvido por el canon literario. Se ha hablado mucho sobre el género al que pertenece esta obra; desde considerarla como una novela “extraña”, un compendio de breves narraciones hasta poemas en prosa. Yo me limitaría a decir lo que dijera Fernando Arrabal de su propio libro La piedra de la locura: “Es un libro pánico”. Ciertamente Crimen tiene mucho de narración de sueños y me atrevería a asegurar que, incluso, de automatismo. En mi opinión creo que lo que pretendía su autor con este “crimen” era precisamente acabar con la literatura burguesa que hasta entonces había predominado y configurado la cultura del momento, para así acceder a otras formas expresivas, experimentales, arriesgadas e imposible de etiquetar bajo los esquemas analíticos de entonces, y puede que, incluso, del presente.

Al inicio del libro el protagonista describe un crimen que acaba de cometer, alternando el lenguaje erótico con el escatológico. A lo largo de la obra se van sucediendo nuevos crímenes, de lo más dispares y disparatados. No hay empaque narrativo. El lector sentirá la sensación de haberse adentrado en un encadenamiento de pesadillas en las imperan la muerte, el crimen y las pulsiones asesinas, pero lo sórdido se mezcla con un impulso imaginativo de gran belleza onírica, alcanzando un punto de equilibrio admirable. Hay momentos, incluso, en los que diría que los crímenes parecen adquirir características geológicas y cósmicas.

Una eicomo por ejemplo cscrit Crimen.presente)a u¡ranada. los vanguadistas rumanos.y la desolaci                                   última cuestión. En el prólogo Alexis nos recuerda un dato importante: en 1926, poco después de licenciarse y tras haber trabajado en Tenerife como ayudante de cátedra de Lengua y Literatura de la Universidad de la Laguna, Agustín Espinosa viajó a Bucarest. Me pregunto si Agustín ya conocía la obra del gran vanguardista rumano Urmuz, o si durante esa visita a Rumanía llegaría a conocer al vanguardista Geo Bogda -que en esa año tendría unos 18 años- o, al menos, sus primeros escritos. Supongo que no; aún faltaban tres años para que Geo Bogda publicase su célebre obra Jurnal de sex (“Diario del sexo”). Recordemos que Bogda fue encarcelado dos veces acusado de obscenidad por sus polémicos poemas y su figura significó un puente entre la vieja vanguardia rumana de principios de siglo y la generación de poetas vanguardistas posterior a él, los editores de la revista Alge. De todos modos hay grandes similitudes entre los crímenes descritos en Crimen y la escritura de muchos de los vanguardistas rumanos del periodo de entreguerras, como por ejemplo con los asesinatos descritos en los primeros poemas[1] de adolescencia de Gherasim Luca, que comenzaría a publicar en los años 30 en revistas como Pula o Alge. Claro que lo mismo podríamos preguntarnos acerca de la influencia de muchas de las obras de los surrealistas franceses de finales de los años 20, o incluso de muchos de los precursores de este movimiento. En cualquier caso me pareció curioso esa visita a Bucarest en un momento en que esa ciudad era considerada por muchos la capital cultural del mundo.

Tras el inicio de la guerra civil Agustín Espinosa no corrió la misma suerte que otros de sus compañeros, como Domingo López Torres, que fue asesinado en 1937 por los fascistas, pero fue condenado al ostracismo académico y literario; a pesar de la intermediación de amistades afectas al nuevo régimen se le expulsó de su cátedra y tuvo que declarar su unión al Movimiento y afiliarse a Falange para salvar el pellejo. Falleció poco después, en 1939, tras haber sido intervenido quirúrgicamente a consecuencia de una úlcera de duodeno. Hoy en día, a pesar de las ediciones y los homenajes puntuales, puede decirse que sigue permaneciendo sepultado en el olvido, de hecho no se le considera ni siquiera miembro de la Generación del 27, generación en la que debería ser ubicado. En tiempos como los actuales en los que la corrección política y las derivas autoritarias de los gobiernos hacen peligrar la poca libertad de expresión que nos quedaba creo que obras como Crimen deben ser reivindicadas, ahora más que nunca. Para aquellos que deseen profundizar en la vida y en la obra de Agustín Espinosa les recomiendo leer el ensayo Agustín Espinosa, entre el mito y el sueño, publicado en 1986 o la edición de sus obras completas en cuatro volúmenes, editadas en la colección Insoladas, cuyo autor es José Miguel Pérez Corrales, uno de los mayores expertos en surrealismo y en la obra espinosiana.

Por cierto, al inicio del bloque final titulado “Invierno” de Crimen el mismo Agustín Espinosa alude a una pieza musical: “Valse poudrée” de Francis Popy. A todos aquellos que se animen a leer esta obra les aconsejo que lo hagan con esta música sonando de fondo pues eso les trasladará a los convulsos y agitados años 20, años en los que precisamente nació el surrealismo.

Vicente Gutiérrez Escudero

[1] Ver antología La zozobra de la lengua, Ed. El Desvelo, 2017. https://zasmadrid.com/la-zozobra-de-la-lengua-se-publica-la-antologia-mas-completa-de-gherasim-luca/

 

En https://www.elfaradio.com/2020/04/20/vals-de-crimenes/

ARTÍCULO

Raoul Vaneigem y el Coronavirus,
o cómo la mentira da paso al colapso general

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Ya hay texto de Raoul Vaneigem sobre el asunto. Lo ha publicado en https://lavoiedujaguar.net/Coronavirus. Podéis leerlo en francés. El texto es breve, como la mayoría de artículos que en general se están publicando sobre esta pandemia. En realidad es un problema que está en relación con muchos otros y es difícil coger una u otra dirección a la hora de abordarlo. El Coronavirus da para mucho y supongo que en los meses venideros todo el mundo vaya desarrollando discursos que adopten una mayor perspectiva. El caso es que Vaneigem acaba de publicar un texto de once párrafos en el que lanza algunas ideas muy interesantes al respecto, ideas que paso a desbrozar.

El texto empieza haciendo referencia a las maldiciones divinas, poniendo como ejemplo la matanza de jesuitas que llevó a cabo el marqués de Pombal en 1755 aprovechando el terremoto de Lisboa. Según Vaneigem no importa cuán atroz pudiera ser Pombal, pero éste se sentiría “insultado si se comparase su golpe dictatorial con las miserables medidas que el totalitarismo democrático está aplicando en todo el mundo por la epidemia de Coronavirus” [las cursivas son mías]. Después recurre a más comparaciones; habla de las grandes epidemias de peste del pasado y compara la furia divina con las crisis económicas actuales, afirmando que: “la locura del dinero ha suplantado a los dioses sanguinarios y caprichosos del pasado” y nos recuerda que el progreso científico de “los administradores de la deshumanización global” causan catástrofes fatales que afectan irremisiblemente a la naturaleza y la humanidad.

Prosigue lanzando una crítica a esa subordinación de la salud pública a las leyes de la ganancia y la rentabilidad. Y lo hace en estos términos: “El sector hospitalario paga el precio de una política que promueve intereses financieros a expensas de la salud de los ciudadanos. Siempre hay más dinero para los bancos y cada vez menos camas y cuidadores para los hospitales”, algo que más o menos sabíamos pero que esta crisis ha evidenciado en cuanto el número de muertos por fiebre ha sido superior a la capacidad de absorción de enfermos del sistema. Después aborda la cuestión del estado de pánico en el que estados de todo el mundo están confinando a su población: “parece no menos obvio que lo que cubre y subyace a la epidemia del Coronavirus, es una plaga emocional, un miedo histérico, un pánico que al mismo tiempo oculta la escasez de tratamientos y perpetúa el mal enloquecedor del paciente”. Pero no se limita a ver en la irrupción del Coronavirus una justificación del miedo por parte del Estado para facilitar su dominación sino que trata de ver algo de positividad en ello pues es, sin duda, un golpe de verdad, una bocanada de realidad que, dada la falta de percepción, pensamiento crítico y consciencia de estar ante un despeñadero ecológico y social, necesitábamos de manera urgente.

Es cierto que muchas personas que negaban el ecocidio ahora lo ven más nítidamente. Es cierto que cuando hablabas a mucha gente, con datos en la mano procedentes de instituciones como la propia Agencia Internacional de la Energía, acerca de los límites biofísicos del planeta, del cénit del petróleo y del cénit de otros recursos fósiles como el gas natural y el carbón, o del agotamiento de muchos minerales como el cobre (se habla ya del “peak everything”), todos miraban para otro lado o recurrían a un mecanismo de negación inconsciente que les llevaba a responder: “Ya descubrirán algo” o “Confiemos en la capacidad de innovación de la humanidad”, mecanismos tecnolátricos muy habituales en la industria del ocio actual e incluso en muchos círculos académicos de las áreas científicas. Ahora, gracias al Coronavirus, muchos y muchas le han visto las orejas al lobo y sus mecanismos de negación ya se han empezado a resquebrajar. Además, muchos y muchas que han votado a partidos que no dudaban en recortar en gasto sanitario y privatizar hospitales ahora se lo pensarán dos veces antes de hacerlo. En ese sentido Raoul Vaneigem se pregunta: “¿Era necesario el coronavirus para demostrar al más terco que la desnaturalización por razones de rentabilidad tiene consecuencias desastrosas para la salud universal, la que gestiona sin abatimiento una Organización Mundial cuyas preciosas estadísticas compensan la desaparición de hospitales públicos?”

Si el capitalismo fosilista hace aguas por todas partes, el Coronavirus es uno de sus agujeros. Cuando Vaneigem asegura que “Existe una correlación obvia entre el coronavirus y el colapso del capitalismo mundial” dan ganas de pedirle que desarrolle esa ligazón; supongo que lo hará en breve aunque todos y todas ya sabemos que en eso tienen mucho que ver la globalización industrial capitalista, el extractivismo depredador, el infierno urbanizador, los transgénicos, la contaminación de mares, lagos y ríos, la explosión demográfica, la agroganadería industrial, el turismo de masas, el sistema de transportes internacional y el low cost generalizado.

Por otro lado, hacia el final del texto, reflexiona sobre el encierro obligado en el que muchos y muchas nos hallamos. Aunque muchos de los entretenimientos programados de nuestro día a día han sido “cancelados” como los espectáculos de masas, la televisión e Internet siguen ahí, en nuestros móviles y salones. A tenor de sus palabras da la sensación de que Raoul Vaneigem ve en ellos algo positivo pues, aún confinados en casa, delante de la televisión y sometidos a los medios de comunicación habituales, afirma que: “incluso la mentira da paso al colapso general. La cretinización estatal y populista ha alcanzado sus límites”. Aunque existan motivos económicos de peso, no es casual que programas como Operación Triunfo se hayan cancelado; quizá también haya influido el pudor y la vergüenza de los responsables de programación, al verse en la ingrata tesitura de tener que mantener semejantes trampantojos mediáticos con un trágico golpe de realidad como es el Coronavirus, golpe que está haciendo ya reflexionar a muchos y muchas, y percibir de otro modo.
La mentira, según Vaneigem, “no puede negar que una vivencia está en progreso. La desobediencia civil se propaga y sueña con sociedades radicalmente nuevas por tanto radicalmente humanas”. Este estado de alarma, a pesar de obligar a trabajar a unos –para no romper del todo la rueda de la producción-consumo- y someter al “confinamiento forzado” a otros, tal vez les haga a todos y todas perder el miedo a pensar por sí mismos, pues ya hemos empezado a percibir el declive capitalista que nos impide pasear, reunirnos, y mañana, tal vez, a muchos y muchas, volver a practicar turismo de masas, seguir trabajando o poder pagando el alquiler. Y tras recordar el rechazo por parte de los huelguistas ante sus propuestas recientes de no pagar multas o recurrir a la insumisión fiscal como método de lucha, Vaneigem reconoce que: “El colapso del Leviatán ha conseguido convencer más rápido que nuestra determinación por derribarlo.”

Otra de las observaciones más atinadas tiene que ver con que, aunque el capitalismo termo-industrial y financierizado siga su curso, el Coronavirus ha demostrado que materialmente es posible un parón –aunque sea limitado y parcial- de la producción y el consumo. Es un parón reducido, es cierto, pero inimaginable hace escasos meses cuando al calor de la Cumbre del Clima (COP25) se desoyeron todas las peticiones de los movimientos ecologistas para frenar la emisión de dióxido de carbono en la atmósfera. “El Coronavirus lo ha hecho aún mejor”, nos dice Vaneigem, pues “El fin de las nocividades del productivismo ha reducido la contaminación global, salva a millones de personas de una muerte planificada, la naturaleza respira, los delfines vuelven a divertirse en Cerdeña, los canales de Venecia purificados del turismo de masas se llenan de agua dulce, el mercado de valores se derrumba. España decide nacionalizar los hospitales privados, como si estuviera redescubriendo la Seguridad Social, como si el estado recordara el estado de bienestar que destruyó”. Y es verdad; todos hemos podido comprobar cómo, tan sólo en unos días, se respira aire más limpio y se pasea –aunque esté siendo bajo el fingimiento de ir a hacer la compra- con menos contaminación acústica. En Venecia, por ejemplo, sus vecinos se han sorprendido de ver las aguas transparentes, incluso han podido ver peces. Aunque sea de forma reducida y aunque ignoremos hacia dónde nos encaminamos, estamos viviendo un breve parón en nuestras vidas que nos está haciendo replantearnos muchas cosas. A pesar de este encierro forzado, injustificado o no según criterios sanitarios, concluye Vaneigem: “Nuestro presente no es el confinamiento que la supervivencia nos impone, es la apertura a todas las posibilidades. Es bajo el efecto del pánico que el estado oligárquico se ve obligado a adoptar medidas que solo ayer decretó imposibles”. El Coronavirus ha servido, también, para evidenciar el cinismo con que la gran burguesía y de la casta política que ha dirigido el Estado justificaban la “austeridad”. Al final del texto Vaneigem deja abierta la puerta a la pasión de lo colectivo, a la reconfiguración de la lucha venidera; “La cuarentena es buena para pensar. El encierro no elimina la presencia de la calle, la reinventa. Déjenme creer, con un escepticismo contra toda prueba, que la insurrección de la vida cotidiana tiene virtudes terapéuticas inesperadas”. Tal vez este encierro sea eso: un paso para atrás ahora pero dos hacia delante después.

Vicente Gutiérrez Escudero
18 de marzo de 2020, año de la Neopeste.

 

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