EKINTZA ZUZENA

Acaba de salir a la calle el número 46 de la revista libertaria “Ekintza Zuzena”, con 184 páginas y muchos temas de actualidad (por ejemplo, la implantación del 5G):

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  • Distopía
  • Euskal Herriak 2020. Abrazar la incertidumbre
  • La mili obligatoria de la pandemia militarizada
  • Represión en el tiempo del coronavirus
  • Entrevista a Corsino Vela sobre la coyuntura actual
  • Retazos de Covid-19
  • Cómic: «Quizás un día llegue ese día…»
  • La guerra del 5G
  • Vivienda y capitalismo
  • Crónica y balance de 30 días de huelga de alquileres
  • Entrevista con Langileon Autodefentsa Sarea (Red de autodefensa laboral)
  • Nuevas tecnologías en el trabajo
  • New Green Deal ¿keynesianismo “verde” o ruptura con el capitalismo?
  • El secreto de la domesticación política
  • La loca carrera de la domesticación
  • Cómic: «La basura es el destino»
  • No apagues tu teléfono. Revisando nuestras pautas de seguridad
  • Galtzearen artea
  • Chile. Una revuelta por la dignidad
  • Desde Italia. Una mirada a la nueva coyuntura
  • Cómic: «La verdadera fuerza motriz de la historia»
  • La industria del sexo, los migrantes y la familia europea
  • Desde mi trinchera. Sobre la derechización de la izquierda.
  • Historia: Marineros y taberneras contra la explotación colonial
  • Cómic: «Red Cloud. Jefe de la gran nación Sioux»
  • 1938. Emma Goldman y Aldous Huxley. Cartas al futuro sobre la ecología y la revolución social
  • Relato: «La leyenda de Karr y Pelo Gris»
  • Citas
  • Reseñas de libros, cómics y documentales.
  • Canciones

Además, por supuesto, del suplemento humorístico lisérgico e irreverente “LSD Herald Tribune” en sus páginas centrales.

Y en concreto, a lxs surrealistas nos ha hecho mucha ilusión encontrar esta reseña sobre dos de nuestros proyectos editoriales más recientes:

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RESEÑA

Vals de crímenes

Título: Crimen
Autor: Agustín Espinosa
Edición de: Alexis Ravelo
Sello: Siruela
Colección: Libros del Tiempo 378
Edición:1ª, 2019

 

93789886_544736086456992_2804405617547018240_nHace apenas unos meses que la editorial Siruela publicó Crimen, una de las obras más transgresoras de los años 30, del canario Agustín Espinosa. La presente edición incluye un interesante prólogo de Alexis Ravelo que aporta una visión panorámica de la vida y la obra de su autor y, a modo de introducción, se ha incorporado el poema “Oda a María Ana, primer premio de las axilas sin depilar de 1930”, un poema lleno de humor y erotismo que fue dedicado a una mujer andaluza con la que mantuvo una relación amorosa durante sus años de estudiante en Granada, años en los que, por cierto, conoció a Federico García Lorca.

Agustín Espinosa es uno de los grandes olvidados de la literatura en nuestro país, aunque en los últimos años se le está publicando y homenajeando bastante. Su vinculación con el movimiento surrealista durante los años 30 fue esencial. Por ejemplo, a partir de 1932 comenzó a colaborar estrechamente en la revista Gaceta de Arte, fundada en ese mismo año por Eduardo Westerdahl, y formó parte del grupo conocido como “La facción surrealista de Tenerife”, integrado, entre otros,  por Domingo López Torres, Pedro García Cabrera, Emeterio Gutiérrez Albelo, Eduardo Westerdahl y Domingo Pérez Minik, de quienes Ramón Gómez de la Serna dijo “Están ustedes creando un faro que se ve desde aquí”. Además en 1935 participó en la organización de la II Exposición Internacional del Surrealismo en Canarias, firmando un manifiesto con André Breton y Benjamin Peret quienes por cierto, acudieron en persona a Tenerife junto con Jacqueline Lamba para participar en el evento.

Crimen fue publicado en 1934 y provocó un gran escándalo pues los sectores más reaccionarios de la sociedad no tardaron en tacharla de pornográfica e irrespetuosa. De hecho, al poco de iniciarse la guerra civil el propio autor se vio en la obligación de esconderla y durante todos los años de la dictadura permaneció arrinconada en el olvido por el canon literario. Se ha hablado mucho sobre el género al que pertenece esta obra; desde considerarla como una novela “extraña”, un compendio de breves narraciones hasta poemas en prosa. Yo me limitaría a decir lo que dijera Fernando Arrabal de su propio libro La piedra de la locura: “Es un libro pánico”. Ciertamente Crimen tiene mucho de narración de sueños y me atrevería a asegurar que, incluso, de automatismo. En mi opinión creo que lo que pretendía su autor con este “crimen” era precisamente acabar con la literatura burguesa que hasta entonces había predominado y configurado la cultura del momento, para así acceder a otras formas expresivas, experimentales, arriesgadas e imposible de etiquetar bajo los esquemas analíticos de entonces, y puede que, incluso, del presente.

Al inicio del libro el protagonista describe un crimen que acaba de cometer, alternando el lenguaje erótico con el escatológico. A lo largo de la obra se van sucediendo nuevos crímenes, de lo más dispares y disparatados. No hay empaque narrativo. El lector sentirá la sensación de haberse adentrado en un encadenamiento de pesadillas en las imperan la muerte, el crimen y las pulsiones asesinas, pero lo sórdido se mezcla con un impulso imaginativo de gran belleza onírica, alcanzando un punto de equilibrio admirable. Hay momentos, incluso, en los que diría que los crímenes parecen adquirir características geológicas y cósmicas.

Una eicomo por ejemplo cscrit Crimen.presente)a u¡ranada. los vanguadistas rumanos.y la desolaci                                   última cuestión. En el prólogo Alexis nos recuerda un dato importante: en 1926, poco después de licenciarse y tras haber trabajado en Tenerife como ayudante de cátedra de Lengua y Literatura de la Universidad de la Laguna, Agustín Espinosa viajó a Bucarest. Me pregunto si Agustín ya conocía la obra del gran vanguardista rumano Urmuz, o si durante esa visita a Rumanía llegaría a conocer al vanguardista Geo Bogda -que en esa año tendría unos 18 años- o, al menos, sus primeros escritos. Supongo que no; aún faltaban tres años para que Geo Bogda publicase su célebre obra Jurnal de sex (“Diario del sexo”). Recordemos que Bogda fue encarcelado dos veces acusado de obscenidad por sus polémicos poemas y su figura significó un puente entre la vieja vanguardia rumana de principios de siglo y la generación de poetas vanguardistas posterior a él, los editores de la revista Alge. De todos modos hay grandes similitudes entre los crímenes descritos en Crimen y la escritura de muchos de los vanguardistas rumanos del periodo de entreguerras, como por ejemplo con los asesinatos descritos en los primeros poemas[1] de adolescencia de Gherasim Luca, que comenzaría a publicar en los años 30 en revistas como Pula o Alge. Claro que lo mismo podríamos preguntarnos acerca de la influencia de muchas de las obras de los surrealistas franceses de finales de los años 20, o incluso de muchos de los precursores de este movimiento. En cualquier caso me pareció curioso esa visita a Bucarest en un momento en que esa ciudad era considerada por muchos la capital cultural del mundo.

Tras el inicio de la guerra civil Agustín Espinosa no corrió la misma suerte que otros de sus compañeros, como Domingo López Torres, que fue asesinado en 1937 por los fascistas, pero fue condenado al ostracismo académico y literario; a pesar de la intermediación de amistades afectas al nuevo régimen se le expulsó de su cátedra y tuvo que declarar su unión al Movimiento y afiliarse a Falange para salvar el pellejo. Falleció poco después, en 1939, tras haber sido intervenido quirúrgicamente a consecuencia de una úlcera de duodeno. Hoy en día, a pesar de las ediciones y los homenajes puntuales, puede decirse que sigue permaneciendo sepultado en el olvido, de hecho no se le considera ni siquiera miembro de la Generación del 27, generación en la que debería ser ubicado. En tiempos como los actuales en los que la corrección política y las derivas autoritarias de los gobiernos hacen peligrar la poca libertad de expresión que nos quedaba creo que obras como Crimen deben ser reivindicadas, ahora más que nunca. Para aquellos que deseen profundizar en la vida y en la obra de Agustín Espinosa les recomiendo leer el ensayo Agustín Espinosa, entre el mito y el sueño, publicado en 1986 o la edición de sus obras completas en cuatro volúmenes, editadas en la colección Insoladas, cuyo autor es José Miguel Pérez Corrales, uno de los mayores expertos en surrealismo y en la obra espinosiana.

Por cierto, al inicio del bloque final titulado “Invierno” de Crimen el mismo Agustín Espinosa alude a una pieza musical: “Valse poudrée” de Francis Popy. A todos aquellos que se animen a leer esta obra les aconsejo que lo hagan con esta música sonando de fondo pues eso les trasladará a los convulsos y agitados años 20, años en los que precisamente nació el surrealismo.

Vicente Gutiérrez Escudero

[1] Ver antología La zozobra de la lengua, Ed. El Desvelo, 2017. https://zasmadrid.com/la-zozobra-de-la-lengua-se-publica-la-antologia-mas-completa-de-gherasim-luca/

 

En https://www.elfaradio.com/2020/04/20/vals-de-crimenes/

RESEÑA

‘La abolición respondida’, reseña de Rafa Perez Llano en el  del 11 de julio de 2018, de mi libro ‘La mujer abolida’.

LA ABOLICIÓN RESPONDIDA

«Un poema que no respetase los principios de la termodinámica sería la mejor descripción de la soledad de una esponja exfoliante robada a un tritón en un momento obligado de reflexión para advertir que esta no es una crítica seria de un compendio poético, sino una llamada al orden y a la vez una señal de alarma. Postulan engendros como el que aquí juzgamos el desequilibrio, sin más, de una expresión que las contenga todas, como si los los lotófagos pudieran recordar que su nutrición es el olvido. Afirman que lo que no es trabajo es calor y viceversa, y que toda explotación de un cuerpo entraña un frío indefinible. Defienden que ese frío puede entregar luz al desierto de los géneros y obligar a la entropía a viajar hacia un estado inconstante alejado de cero tanto como de la vigilancia y el castigo. Tal actitud no debe ser consentida.» (Alegato fiscal durante el juicio a un rapero surrealista.)

Mientras escribo esto pasan en televisión un reportaje sobre un falso queso muy reputado, pero de pronto la voz en off gira en el cielo y canta cual viento de la noche y aparece un tipo diciendo, como si lo acabara de descubrir, que la grasa de camión es necesaria. Luego bailan asteroides emergentes y unas cuantas chicas parecen entusiasmadas con la obligación de ir a la moda y la mediana, la parábola y la hipérbole. Otro macho corrobora: el lubricante es un agente imprescindible a causa de los roces. Peter Grullo, diplomático en excedencia, se suicida en un burdel de Las Vegas. Un crítico saltimbanqui entrevista a una estrella literaria que de pronto estalla como una supernova en burbujas inmobiliarias. Nuevas bailarinas ocupan boca abajo el espacio de la duda.

Tengo que darles un motivo para permanecer en esta columnata y les proporciono información al uso: trato de hablar del libro titulado ‘La mujer abolida’, escrito por Vicente Gutiérrez Escudero, sobre quien, además de no ser neutral (la neutralidad es un insulto), sólo puedo escribir automáticamente. Estoy seguro de que él lo comprenderá, lo cual tampoco es necesario: conozco al tipo. No se vayan ustedes a creer que voy a justificar el subtítulo. No se vayan ustedes a creer. No se vayan.

Sumida la poesía al uso en el ejercicio de la adulación de la crítica crítica (sic), me parece que hay que desempolvar al Marx más cáustico para señalar que la posesión del espíritu absoluto de que hacen gala los poetas de la sagrada familia balnearia (los mejor pagados de verdad, de sí mismos y de su tibia modestia) no tiene nada que ver con este libro ni con su perpetrador, que pregona la acción, la intervención del lenguaje y la búsqueda de pelea. Aprovecho para recomendar sus ensayos sobre el exterioricidio (hay que escribir más sobre la reivindicación de la intemperie) y la escuela (hay que discutir más sobre ese malentendido).

Lo conozco por lo menos de vista: un día me envió un autorretrato borroso tomado en una habitación de un hotel de Hong Kong para justificar su ausencia en una cita. Burda excusa irrefutable. Algunos saben hacer las cosas. El libro contiene un poema dedicado a Miroslaw Tichy, autor de fotos sin enfoque (ojo: no desenfocadas) cuya excelencia de neoclásico del arroyo hace reales a las ‘remotas mujeres desconocidas’ frente al desequilibrio del preciosismo publicitario. Ese poema y el central (‘Despatriarcalización’) me parecen muestras complementarias: el primero contrapesa la falacia del imaginario y el otro explica el deseo diciendo lo que no debe ser llamado libertad. Lo que no debe. Lo que no tiene deudas.

No voy a ser el primero en decir que este libro exige otro round a partir de la hipótesis de la derrota del feminismo libertario (no sé, por cierto, si puede haber otro, pero no me adentraré en esa ciénaga). Vale, pongamos que han ganado ‘ellos’, las sombras que no se nombran, pero a estas alturas ya están más identificadas que una serpentina en la jaula de un vodevil. Qué fácil sería ahora decir vil. Empecemos otra vez recorriendo lúbricamente los efluvios. De pronto, las carrozas de todos los géneros agraviados se llenan de oportunistas y suena el mantra: para que todo siga igual. Para que todo siga. Para que todo. Pero, para que no se den por vencedores, tomo unos versos porque la obra merece el sano veneno de la sinécdoque:

“… pues tendemos a creer
que toda ‘amada civilizada’
oculta en su interior
un tesoro que nos hubiera sido reservado.
En realidad
no existe
esa ‘verdad interior’ de nuestros cuerpos.”

Volvamos a las andadas y a las andanadas. No voy a ponerme a recontar bibliografía para demostrar que lo indemostrable sólo puede ser mostrado. Ha juntado el poeta tres lustros de textos activistas que no pierden el pulso de la innovación; ningún aprendizaje de las vanguardias, situaciones y subversiones ha caído en cópula rota. No está reñido el activismo social con el literario ni es cuestión de buscar cuál sirve a cuál: parece mentira que haya que decir esto, pero es que uno está harto de los perfumistas de tesis líricas con sujeto, verbo, predicado, universidades de verano y todas esas caras asomadas a los ‘photocalls’ de oportunidades.

Déjense de tímidas lecturas de estío. Si detestan la exposición playera del intelecto patrio, les encantará ‘La mujer abolida’, pero nada les impide leerlo sin condiciones.

Rafa Perez Llano

https://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/abolicion-respondida_6_791330892.html

RESEÑA

ESTADO DE EMERGENCIA Y NEGOCIO DE LA SEGURIDAD

estado-de-emergencia-negocio-seguridad-mathieu-roigouste.jpgMathieu Rigouste es un joven activista, sociólogo y ensayista francés nacido en Gennevilliers. Además de científico social independiente, es un gran analista de las políticas securitarias. Prueba de ello es el libro Estado de emergencia y negocio de la seguridad, editado por Doble Vínculo en 2017.
Las dos entrevistas incluidas en este libro aportan una buena radiografía de la deriva autoritaria de la Francia de los últimos lustros. Sus análisis podrían situarse a partir de 2015, año en que a raíz de la farsa yihadista, en Francia es decretado el estado de emergencia permanente, algo que ni siquiera el poder militar se atrevió a decretar en las revueltas del 68. Claro que también se remonta a 1991, a la activación del Plan Vigipirate durante la Guerra del Golfo, que aumentó la financiación para el ejército y la policía, así como la presencia de militares en aeropuertos y estaciones de todo el país. También, para explicar el presente, echa mano de lo sucedido desde la Guerra de Argelia. De hecho, él ve ahí gran parte de las causas que condujeron a la reestructuración actual de la Vª República, y al estado de sitio permanente que la define.
En la línea de autores como Giorgio Agamben o Anselm Jappe, ahonda en la creación por parte del capitalismo securitario de dispositivos que creen autocontrol, sin duda más eficaces y baratos que los utilizados en décadas pasadas. En ese sentido, Rigouste aporta muchos datos, datos de empresas privadas y públicas y en general de todo el complejo empresarial militar del Estado francés, que explican esa relación siniestra entre la tecnología y seguridad, entre control y entretenimiento (la relación de los videojuegos de guerra con el entramado militar). Si autores como Michel Foucault analizaron el salto de la sociedad disciplinaria a la sociedad del control, basada en la biopolítica y el autocontrol, Mathieu Rigouste da otro salto más, aunque un salto más pequeño: de la sociedad de control a la sociedad securitaria. Una vuelta de tuerca que recrudece el estado de autodominación en el que vive gran parte de la población en Occidente.
Otra de las virtudes y aciertos de sus análisis es sin duda la exhaustividad con la que relaciona la dominación neocolonial exterior con la dominación en el ámbito interior, barrial, que contrarresta la violencia popular en las célebres ‘banlieues’. Aunque las entrevistas se centran en Francia no es difícil extrapolar sus indagaciones a otros países como España, donde hemos seguido un camino muy similar en cuanto a política de represión se refiere.
Por último decir que se echa en falta en sus análisis la cuestión del colapso energético al que nos enfrentamos. Creo que sus análisis –en este y en otros de sus libros- a la luz de la crisis energética en la que ya han entrado las grandes potencias coloniales europeas, se enriquecerían mucho más y podrían ayudarnos a imaginar el mundo que se nos viene encima. Y por tanto, podrían ayudarnos a imaginar el cómo afrontarlo.

http://www.librerialalibre.org/actividad/club-lectura-estado-emergencia-y-negocio-seguridad

RESEÑA

INTERTEXTUAL

17 DE OCTUBRE DE 2017. POR 

||de la serie LA ESCOMBRERA HABITADA||

Carmen Herrera Castro se ha movido siempre entre la fotografía y la palabra, entre lo visual, la poesía discursiva y la narrativa. El último de sus trabajos podría entenderse como fruto de esos tránsitos. Se titula Intertextual y lo integran 39 poemas-collages. El poema-collage ha sido utilizado en nuestro país por numerosos poetas, diseñadores y artistas como Fernando Millán, José Miguel Ullán o Tomás González Salvador, quienes han sabido profundizar e indagar en nuevas propuestas visuales asociadas con esta técnica. Herrera Castro podría enmarcarse en ese territorio.

Intertextual ha sido editado por ediciones Babilonia, que coordina incansablemente Paco Pérez Belda, en su colección Pliegos de la visión (se trata del número 80). En este nuevo trabajo Herrera Castro ha intervenido sobre un cuaderno de Rubio, junto a infantiles ejercicios de caligrafía; bajo las características frases escritas con letra gorda, a modo de respuesta, ella deposita una frase irónica e inesperada, un trozo de imagen, algún objeto o todo a la vez, formando nuevas frases o como ella misma define “relatos hiperbreves”. Tales fragmentos han sido extraídos de anuncios publicitarios procedentes de diferentes revistas y periódicos.

En el prólogo la propia autora detalla que el método aúna ”intertextualidad y apropiacionismo”. De algún modo, se apropia del discurso escolarizador para provocar ahí un cortocircuito, a veces humorístico, a veces crítico y otras veces absurdo. A la frase: “Le tocó la bicicleta en la tómbola”, ella añade: “¡Esto sí que mola! Así puedes trabajar hasta tarde y llegar a tiempo a cenar”; tras “En el bosque hay animales salvajes”, agrega: “Carne fresca gratis para todos los gustos” y el logotipo de un célebre restaurante de comida rápida y “A la hoguera echamos muebles viejos”, le sigue “Siempre hay alguna razón para visitar tu tienda IKEA”.

Aquí la función herética es doble: hay una crítica al adocenamiento escolar, invitándonos a dejarnos llevar por la imaginación, pero a la vez, en cada poema despedaza el lenguaje publicitario para provocar un simpático desvío en su utilidad. En alguna de las piezas, por ejemplo, sobrecarga el poco espacio del que dispone acumulando diversos anuncios y grandes imágenes. Y lo hace adrede, para ridiculizar la saturación publicitaria que rodea nuestra vida cotidiana.

He de reconocer que el hecho de combinar esas frases escolares con tales collages es todo un hallazgo, un tipo de experimentación en torno a una técnica que parecía agotada pero que ella ha sabido reinventar. Las obras originales, por cierto, tienen tamaño de postal y, según asevera Herrera Castro en el prólogo, algunas de ellas han sido ya enviadas por correo ordinario.

También afirma que si alguien le escribe a su dirección de correo electrónico (carmenherreracastro@gmail.com) le enviará una de estas piezas pero, sinceramente, dudo ya que la queden.

 

Reseña aparecida en El Faradio:

http://www.elfaradio.com/2017/10/17/intertextual/

RESEÑA

En el suplemento Sotileza de hoy viernes incluyen una reseña mía de “, UM?” del poeta y música Paul Herrera Ceballos. Un gran libro.

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“, UM? (POESÍAS 1999 – 2029)”
Paul Herrera Ceballos.
Edita: Sociedad Regional de Educación, Cultura y Deporte
Colección A la sombra de los días, nº 11
Santander, 2016

Transgresión y desenfado

 

paulportdaLa poesía de Paul Herrera Ceballos es una simpática singularidad dentro de un panorama poético caracterizado por la producción en serie del poema y el espectáculo de lo sucedáneo. Basta con leer su libro 7524 %, publicado en Huerga & Fierro en 1998, para darse cuenta de que no hay forma de clasificar su escritura. Ese libro ya mostró la versatilidad polifónica de su discurso, en un proyecto que ahora podemos confirmar como uno de los más arriesgados de nuestro panorama poético. Se trata de un indagador que escribe en completa libertad, sin autoimposiciones estéticas de ningún tipo, o todo lo contrario, en otro sentido.

Repasar su breve trayectoria me ha hecho recordar su gran riqueza imaginativa y su originalidad. Su poesía, analizada ya con la perspectiva suficiente –sobre todo al compararla con otras poéticas más visibles pero basadas en la simple imitación- resalta por su gran potencia de innovación. En “, UM?”, su último poemario, hay mucho de eso. A lo largo de sus poemas hacen su aparición grandes nombres de la filosofía, la ilustración, el cine y la ciencia como G. Colli, M. Heidegger, F. Nietzsche, G. C. Lichtenberg. R. Crumb, I. Bergman o R. Walser. Herrera Ceballos se nutre de todo, sin abusar de nuestra confianza: cultura beatnik, existencialismo, simbolismo, dadaísmo o literatura del absurdo mueven los versos con ligereza. En “, UM?” conviven un gusto por la geografía literaria cercano a un irracionalismo cotidiano, guasón y divertido. Tal mezcla extraña hace que el poeta, a veces, se convierta en el filósofo que se mofa de la filosofía, en la mejor tradición cínica; a la vez que nos invita a la reflexión parece querer provocarnos una gran carcajada, y no deja de burlarse despiadadamente de una trascendencia vacía y erudita.

Por otro lado “, UM?” encierra una escritura en apariencia automática, con cierta tendencia al caos: pero circunda los límites del orden, abriendo nuevos puentes entre la imaginación y la realidad. Los versos cortos se alternan con otros irónicamente largos, creando un grato contraste. Escritura de la dislocación y la certidumbre: “la palabra es su ardilla nocturna”. Escritura de la extrañeza y la evidencia: “hoy: / iceberg roto / madre samurai asiente/ mojito al sol // mañana: / bolsa en los ojos / pincharla cuanto antes / añadir subtítulos”. Y escritura del colapso y la continuidad, también: “nada / pasan treinta años”. Hablar de la poesía de Paul Herrera Ceballos es hablar, por tanto, de transgresión y desenfado, ingredientes por los que muy pocas editoriales, hoy en día, deciden apostar.

Vicente Gutiérrez Escudero

RESEÑA

Hoy, el suplemento cultural Sotileza de “El Diario Montañés” me publica una reseña de un libro maravilloso titulado “Las fronteras del aire” del poeta cántabro Mariano Calvo Haya. La coloco aquí.

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LLover como memoria

 

unnamedHace mucho que conozco la poesía de Mariano Calvo Haya. Siempre me ha resultado clara y directa, poseedora de una profunda significación humanista. Es, además, una escritura del viaje, siempre en tránsito, algo más que perceptible en Las fronteras del aire, su último poemario, publicado en la editorial Amargord.
En el prólogo Julio Llamazares etiqueta a su autor como un “poeta de verdad”. Y yo añadiría que es además un poeta que busca la verdad; que con sus poemas la hace emerger. Difícil ser “poeta de verdad” en tiempos de colapso como los que nos han tocado vivir. Frente a eso, el poeta alza la voz y nos recuerda que, aunque no podamos eliminar las injusticias sí que podemos contribuir a hacer un mundo más humano. Sería difícil explicar esa tensión que parece oscilar entre el pesimismo, la rebeldía malherida y una grata fe en el ser humano. Esto no quiere decir que Mariano haya renunciado a su visión crítica del mundo; el enemigo, para él, sigue siendo el mismo. Un caligrama, el titulado “Capitalismo”, cuyos versos tienen forma de pirámide, nos lo recuerda.
Con el empecinamiento del náufrago que sigue lanzando al mar botellas con mensajes -aún sabiendo que nadie los leerá-, con la desolación del apátrida que recorre un mundo al que no puede cambiar, nos recuerda que seguimos aquí, denunciando las pequeñas y grandes injusticias. En cualquier caso, al escribir ya lo transforma. Y mucho. En ese sentido, al igual que en otros de sus poemarios pone en práctica una escritura solidaria que no cede a la ética del encubrimiento –utilizando la célebre expresión de Cornelius Castoriadis- en la que algunos poetas se refugian para dar la espalda a los problemas y desigualdades del mundo.
A tenor de los títulos de las partes que lo integran: “Afueras”, “Extramuros” y “Suburbios” uno puede pensar que el poeta ha dirigido su mirada fuera de sí. Y es, en parte, verdad; hay una disolución personal del yo en la naturaleza; una poética de la exterioridad donde el yo se funde con su entorno, identificándose con todos los pueblos de la tierra. En cada verso palpita un hondo sentimiento de solidaridad humana. De ese modo transita entre la intimidad de su casa y el horizonte lejano, entre el gato de su vecino y la niebla que le rodea, entre las maravillas cotidianas y las viejas injusticias. Es un viaje hacia el mundo mismo, hacia el mundo presente, sin misticismos ni idealismos.
Pero en este viaje Mariano Calvo Haya no está sólo. Le acompaña el artista israelí Efraim Kidron, junto al que se sitúa para exclamar: “Gritamos nombres sin tiempo y sin espacio, / que nadie escucha al otro lado”. También otro gran viajero: el fotorreportero Sebastiao Salgado y los republicanos españoles exiliados; en homenaje a su memoria escribe: “Callar es como olvidar el nombre de los muertos”. Le veremos recorrer ciudades como Santiago, entre “las amnésicas cabezas de los transeúntes”. Ciertamente, la mayor de las injusticias es el olvido de los torturados y represaliados, ante el cual se rebela: “Mas el pasado llueve”, dice. La poesía, la palabra, sirve entre otras cosas para eso, para llover como memoria.
El último bloque lo forman tres prosas poéticas en las que, sin abandonar el tono lírico, persiste en construir humanidad. En una de ellas describe la situación creada tras haber frenado ante un paso de cebra; la señora mayor que cruzaba en ese momento le lanza al conductor cuatro besos en señal de agradecimiento. He ahí los signos diminutos de la solidaridad, el reconocimiento mutuo como seres humanos.
Las fronteras del aire nos acerca a dos verdades olvidadas: primero, que el mundo es más amplio de lo que nos quieren hacer creer sus dueños y segundo, que ninguna frontera podrá separarnos nunca de los demás.

Vicente Gutiérrez Escudero

RESEÑA

CARAVANSARI

 

CARAVAAcaba de editarse el número 6 de la revista Caravansari, dirigida por el poeta Mateo Rello. La verdad que este número viene cargado de grandes contenidos. Incluye un dossier de poesía infantil en lenguas peninsulares, poesía en euskera, un recuerdo a Jesus Lizano… También aparece una reseña mía del último poemario publicado por Antonio Méndez Rubio: “A pulso”, y otra reseña de otro camarada del grupo surrealista, Ángel Zapata, sobre un poemario de Julio Monteverde publicado en la editorial “Sol y Sombra”…

Enhorabuena a Mateo por su trabajo.