TRADUCCIÓN

Acabo de traducir este artículo de Julie Turkewitz sobre las recientes revueltas en distintas  cárceles de toda latinoamérica, a consecuencia de las duras medidas tomadas por los distintos gobiernos para afrontar al coronavirus.

Disturbios carcelarios en Colombia por temor al coronavirus dejan al menos 23 muertos.

Las muertes siguieron a las protestas penitenciarias en todo el país en las que los reclusos argumentaron que las autoridades no estaban haciendo lo suficiente para controlar el coronavirus.

Julie Turkewitz

BOGOTÁ, Colombia – Al menos 23 reclusos murieron en enfrentamientos con las autoridades penitenciarias durante el fin de semana después de lo que los prisioneros describieron como protestas contra los funcionarios por no haber hecho lo suficiente para controlar la propagación del coronavirus.

Captura de pantalla 2020-03-23 a las 2.05.33Las protestas estallaron en 13 centros penitenciarios en toda Colombia. Los enfrentamientos mortales ocurrieron en la prisión La Modelo en la capital, Bogotá, y los funcionarios describieron los disturbios como un intento de los reclusos para escapar.

La ministra de justicia del país, Margarita Cabello, dijo en un video el domingo por la mañana que los disturbios fueron parte de un “intento de escape masivo y criminal” que las autoridades habían frustrado, y que no había “ningún problema de saneamiento” en la prisión. Ella dijo que al menos 23 personas habían muerto.

Estos disturbios se enmarcan dentro de una serie de enfrentamientos violentos en varias cárceles latinoamericanas desde la llegada del coronavirus a la zona.

Crecen las preocupaciones en todo el mundo sobre los riesgos que sufren los reclusos y los trabajadores en las cárceles, donde los espacios cerrados y los procedimientos médicos realizados bajo presión pueden poner a las personas en mayor riesgo de infección. Un recluso en el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn dio positivo el sábado por el coronavirus, según la Oficina Federal de Prisiones. Es el primer caso conocido que afecta a un recluso en el sistema penitenciario federal de EEUU.

El domingo por la mañana, el Ministerio de Salud de Colombia dijo que el país tenía 231 casos confirmados de coronavirus, lo que resultó en dos muertes. No hubo casos de coronavirus en La Modelo, según el ministerio de justicia.

Hablando desde un teléfono celular dentro de otra prisión de Bogotá, La Picota, Oscar Sánchez, un recluso de 42 años, calificó los enfrentamientos como “una masacre que hasta ahora ha cobrado más vidas que el coronavirus en Colombia”.

“Estamos tratando de lanzar un SOS”, dijo el Sr. Sánchez, y agregó que la prisión estaba abarrotada, que los reclusos no habían recibido suficiente información sobre cómo protegerse, y que a muchos les preocupaba que los guardias introdujeran el virus en el complejo.

“Si hay una infección, sería una bomba de tiempo”, dijo.

El domingo por la mañana, los familiares de los reclusos se congregaron en las afueras de La Modelo, algunos con mascarillas, y exigieron información sobre sus seres queridos. Escucharon mientras un funcionario con un megáfono gritaba los nombres de los prisioneros heridos.

En la vecina Venezuela, al menos 10 prisioneros murieron la semana pasada en la prisión de Retén de Cabimas en el estado de Zulia, según el gobernador Omar Prieto. Varios reclusos más escaparon.

En Brasil, los disturbios en cuatro prisiones en São Paulo llevaron a la fuga de cientos de presos el martes. Los disturbios comenzaron después de que los funcionarios estatales suspendieran los permisos de licencia temporales de 34.000 prisioneros en un esfuerzo por prevenir el contagio generalizado de coronavirus tras las rejas.

Para el miércoles, funcionarios en São Paulo dijeron que habían detenido a 720 de los prisioneros que escaparon. No estaba claro cuántos quedaban en libertad.

Los reclusos en varias cárceles francesas también han protestado en los últimos días, en este caso manifestando contra las medidas de confinamiento del gobierno, que han restringido severamente el acceso al mundo exterior, principalmente mediante la suspensión de los derechos de visita familiar.

Fuente: https://www.nytimes.com/2020/03/22/world/americas/colombia-prison-riot-dead.html

Traducción Vicente Gutiérrez Escudero

ARTÍCULO

Raoul Vaneigem y el Coronavirus,
o cómo la mentira da paso al colapso general

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Ya hay texto de Raoul Vaneigem sobre el asunto. Lo ha publicado en https://lavoiedujaguar.net/Coronavirus. Podéis leerlo en francés. El texto es breve, como la mayoría de artículos que en general se están publicando sobre esta pandemia. En realidad es un problema que está en relación con muchos otros y es difícil coger una u otra dirección a la hora de abordarlo. El Coronavirus da para mucho y supongo que en los meses venideros todo el mundo vaya desarrollando discursos que adopten una mayor perspectiva. El caso es que Vaneigem acaba de publicar un texto de once párrafos en el que lanza algunas ideas muy interesantes al respecto, ideas que paso a desbrozar.

El texto empieza haciendo referencia a las maldiciones divinas, poniendo como ejemplo la matanza de jesuitas que llevó a cabo el marqués de Pombal en 1755 aprovechando el terremoto de Lisboa. Según Vaneigem no importa cuán atroz pudiera ser Pombal, pero éste se sentiría “insultado si se comparase su golpe dictatorial con las miserables medidas que el totalitarismo democrático está aplicando en todo el mundo por la epidemia de Coronavirus” [las cursivas son mías]. Después recurre a más comparaciones; habla de las grandes epidemias de peste del pasado y compara la furia divina con las crisis económicas actuales, afirmando que: “la locura del dinero ha suplantado a los dioses sanguinarios y caprichosos del pasado” y nos recuerda que el progreso científico de “los administradores de la deshumanización global” causan catástrofes fatales que afectan irremisiblemente a la naturaleza y la humanidad.

Prosigue lanzando una crítica a esa subordinación de la salud pública a las leyes de la ganancia y la rentabilidad. Y lo hace en estos términos: “El sector hospitalario paga el precio de una política que promueve intereses financieros a expensas de la salud de los ciudadanos. Siempre hay más dinero para los bancos y cada vez menos camas y cuidadores para los hospitales”, algo que más o menos sabíamos pero que esta crisis ha evidenciado en cuanto el número de muertos por fiebre ha sido superior a la capacidad de absorción de enfermos del sistema. Después aborda la cuestión del estado de pánico en el que estados de todo el mundo están confinando a su población: “parece no menos obvio que lo que cubre y subyace a la epidemia del Coronavirus, es una plaga emocional, un miedo histérico, un pánico que al mismo tiempo oculta la escasez de tratamientos y perpetúa el mal enloquecedor del paciente”. Pero no se limita a ver en la irrupción del Coronavirus una justificación del miedo por parte del Estado para facilitar su dominación sino que trata de ver algo de positividad en ello pues es, sin duda, un golpe de verdad, una bocanada de realidad que, dada la falta de percepción, pensamiento crítico y consciencia de estar ante un despeñadero ecológico y social, necesitábamos de manera urgente.

Es cierto que muchas personas que negaban el ecocidio ahora lo ven más nítidamente. Es cierto que cuando hablabas a mucha gente, con datos en la mano procedentes de instituciones como la propia Agencia Internacional de la Energía, acerca de los límites biofísicos del planeta, del cénit del petróleo y del cénit de otros recursos fósiles como el gas natural y el carbón, o del agotamiento de muchos minerales como el cobre (se habla ya del “peak everything”), todos miraban para otro lado o recurrían a un mecanismo de negación inconsciente que les llevaba a responder: “Ya descubrirán algo” o “Confiemos en la capacidad de innovación de la humanidad”, mecanismos tecnolátricos muy habituales en la industria del ocio actual e incluso en muchos círculos académicos de las áreas científicas. Ahora, gracias al Coronavirus, muchos y muchas le han visto las orejas al lobo y sus mecanismos de negación ya se han empezado a resquebrajar. Además, muchos y muchas que han votado a partidos que no dudaban en recortar en gasto sanitario y privatizar hospitales ahora se lo pensarán dos veces antes de hacerlo. En ese sentido Raoul Vaneigem se pregunta: “¿Era necesario el coronavirus para demostrar al más terco que la desnaturalización por razones de rentabilidad tiene consecuencias desastrosas para la salud universal, la que gestiona sin abatimiento una Organización Mundial cuyas preciosas estadísticas compensan la desaparición de hospitales públicos?”

Si el capitalismo fosilista hace aguas por todas partes, el Coronavirus es uno de sus agujeros. Cuando Vaneigem asegura que “Existe una correlación obvia entre el coronavirus y el colapso del capitalismo mundial” dan ganas de pedirle que desarrolle esa ligazón; supongo que lo hará en breve aunque todos y todas ya sabemos que en eso tienen mucho que ver la globalización industrial capitalista, el extractivismo depredador, el infierno urbanizador, los transgénicos, la contaminación de mares, lagos y ríos, la explosión demográfica, la agroganadería industrial, el turismo de masas, el sistema de transportes internacional y el low cost generalizado.

Por otro lado, hacia el final del texto, reflexiona sobre el encierro obligado en el que muchos y muchas nos hallamos. Aunque muchos de los entretenimientos programados de nuestro día a día han sido “cancelados” como los espectáculos de masas, la televisión e Internet siguen ahí, en nuestros móviles y salones. A tenor de sus palabras da la sensación de que Raoul Vaneigem ve en ellos algo positivo pues, aún confinados en casa, delante de la televisión y sometidos a los medios de comunicación habituales, afirma que: “incluso la mentira da paso al colapso general. La cretinización estatal y populista ha alcanzado sus límites”. Aunque existan motivos económicos de peso, no es casual que programas como Operación Triunfo se hayan cancelado; quizá también haya influido el pudor y la vergüenza de los responsables de programación, al verse en la ingrata tesitura de tener que mantener semejantes trampantojos mediáticos con un trágico golpe de realidad como es el Coronavirus, golpe que está haciendo ya reflexionar a muchos y muchas, y percibir de otro modo.
La mentira, según Vaneigem, “no puede negar que una vivencia está en progreso. La desobediencia civil se propaga y sueña con sociedades radicalmente nuevas por tanto radicalmente humanas”. Este estado de alarma, a pesar de obligar a trabajar a unos –para no romper del todo la rueda de la producción-consumo- y someter al “confinamiento forzado” a otros, tal vez les haga a todos y todas perder el miedo a pensar por sí mismos, pues ya hemos empezado a percibir el declive capitalista que nos impide pasear, reunirnos, y mañana, tal vez, a muchos y muchas, volver a practicar turismo de masas, seguir trabajando o poder pagando el alquiler. Y tras recordar el rechazo por parte de los huelguistas ante sus propuestas recientes de no pagar multas o recurrir a la insumisión fiscal como método de lucha, Vaneigem reconoce que: “El colapso del Leviatán ha conseguido convencer más rápido que nuestra determinación por derribarlo.”

Otra de las observaciones más atinadas tiene que ver con que, aunque el capitalismo termo-industrial y financierizado siga su curso, el Coronavirus ha demostrado que materialmente es posible un parón –aunque sea limitado y parcial- de la producción y el consumo. Es un parón reducido, es cierto, pero inimaginable hace escasos meses cuando al calor de la Cumbre del Clima (COP25) se desoyeron todas las peticiones de los movimientos ecologistas para frenar la emisión de dióxido de carbono en la atmósfera. “El Coronavirus lo ha hecho aún mejor”, nos dice Vaneigem, pues “El fin de las nocividades del productivismo ha reducido la contaminación global, salva a millones de personas de una muerte planificada, la naturaleza respira, los delfines vuelven a divertirse en Cerdeña, los canales de Venecia purificados del turismo de masas se llenan de agua dulce, el mercado de valores se derrumba. España decide nacionalizar los hospitales privados, como si estuviera redescubriendo la Seguridad Social, como si el estado recordara el estado de bienestar que destruyó”. Y es verdad; todos hemos podido comprobar cómo, tan sólo en unos días, se respira aire más limpio y se pasea –aunque esté siendo bajo el fingimiento de ir a hacer la compra- con menos contaminación acústica. En Venecia, por ejemplo, sus vecinos se han sorprendido de ver las aguas transparentes, incluso han podido ver peces. Aunque sea de forma reducida y aunque ignoremos hacia dónde nos encaminamos, estamos viviendo un breve parón en nuestras vidas que nos está haciendo replantearnos muchas cosas. A pesar de este encierro forzado, injustificado o no según criterios sanitarios, concluye Vaneigem: “Nuestro presente no es el confinamiento que la supervivencia nos impone, es la apertura a todas las posibilidades. Es bajo el efecto del pánico que el estado oligárquico se ve obligado a adoptar medidas que solo ayer decretó imposibles”. El Coronavirus ha servido, también, para evidenciar el cinismo con que la gran burguesía y de la casta política que ha dirigido el Estado justificaban la “austeridad”. Al final del texto Vaneigem deja abierta la puerta a la pasión de lo colectivo, a la reconfiguración de la lucha venidera; “La cuarentena es buena para pensar. El encierro no elimina la presencia de la calle, la reinventa. Déjenme creer, con un escepticismo contra toda prueba, que la insurrección de la vida cotidiana tiene virtudes terapéuticas inesperadas”. Tal vez este encierro sea eso: un paso para atrás ahora pero dos hacia delante después.

Vicente Gutiérrez Escudero
18 de marzo de 2020, año de la Neopeste.

 

https://lavoiedujaguar.net/Coronavirus

 

 

PRESENTACIÓN

Audio de la presentación del libro “Capitalismo Terminal”, que tuvo lugar el Viernes 31 de enero, en la Librería La Libre, de Santander, y que contó con la participación de su autor Corsino Vela.

CAPITALISMO TERMINAL

Desde hace varias décadas no dejan de acumularse las evidencias de que algo funciona mal, muy mal, en las actuales economías capitalistas. Los problemas de acumulación heredados de los años setenta no parecen haber encontrado solución alguna en las décadas siguientes. Ni la respuesta tecnológica (robotización, nuevas líneas productivas), ni la organizativa (subcontratación, terciarización), ni tampoco la espacial (los ciclos productivos de China y el sur de Asia) han logrado elevar las tasas de rentabilidad de una forma sostenida y duradera.

No obstante, la crisis del capitalismo histórico dista de reducirse a su base material, incluida la dimensión ecológica. La profundidad de la actual crisis, la situación «terminal» del capitalismo, viene redoblada por los componentes culturales y sociales de la misma. En primera instancia, la incapacidad de estas mismas sociedades para autoanalizarse y comprender la naturaleza de su decadencia. Pero también, los automatismos de una reacción política insuficiente, y a la postre inútil, fundada en la insistencia en el reformismo que, dentro de los marcos de un Estado y un capitalismo en crisis, ya no resulta viable.

En «Capitalismo terminal» encontramos uno de los argumentos más contundentes, también más inquietantes, de la crisis civilizatoria en la que estamos ya completamente inmersos.

 

ARTÍCULO

La revista “15/15\15 – Revista para una nueva civilización” dirigida por Manuel Lodeiro me ha publicado un artículo titulado: “Primer paso para informar y educar sobre el fin de la sociedad termo-industrial (y sus consecuencias)” en el que propongo que nos unamos en grupos de milicias ecológicas, a la manera de los piquetes informativos de una huelga, para entrar en las aulas de los primeros cursos universitarios para de exponer las implicaciones que este descenso energético tendrá en nuestras vidas. El artículo lleva ilustraciones de Pepa Úbeda.

https://www.15-15-15.org/webzine/2020/02/28/primer-paso-para-informar-y-educar-sobre-el-fin-de-la-sociedad-termo-industrial-y-sus-consecuencias/

 

TRADUCCIÓN

GHADAH KAMAL AHMED (guerrera surrealista)

Ghadah Kamal Ahmed es una poeta y artista (sus collages son potentísimos) egipcia (es original de Mansoura pero vive actualmente en El Cairo), que forma parte del movimiento surrealista egipcio y que tiene los santísimos ovarios como para impulsar en Medio Oriente, junto con otros amigos y amigas egipcios y sirios, la revista surrealista árabe “The room”. Conocerla ha sido todo un regalo, no sólo por sus ideas políticas, sus versos y su generosidad, también por el hecho físico, material, de pasear con ella por El Cairo profundo, desafiando las miradas y los prejuicios una sociedad represiva y castrante; ha sido todo un ejemplo vivo de libertad, de valentía y de subversión. Casualmente el viernes pasado participé en un acto organizado por los amigxs de la revista “The Room” en la librería árabe feminista “Elles”, y en ese acto la estudiante de doctorado Phoebe Bay habló en árabe de mi libro “La mujer abolida”. Pues bien, Ghadal Kamal es un claro ejemplo viviente de “mujer no abolida”, que se resiste a “ser abolida”. He aquí una traducción mía de uno de sus poemas más emancipadores.

Captura de pantalla 2020-03-01 a las 11.46.41

LA TIENDA DE CEREBROS DAÑADOS

Abriré una tienda que venda cerebros dañados.

Mis productos no serán caros.

Ayudaré a los idiotas a parecer más estúpidos en las sombras.
El nombre de la tienda será “Fantasma de la Ópera”
Los estantes contendrán cerebros a precios razonables.
Cerebros humanos, de monos, ranas y cuervos.
Estará disponible para los humanos a partir de ahora, para cambiar sus cerebros aquí en mi tienda mientras bailan;
(El fantasma de la ópera) música.

Un joven fue traicionado por su novia, por lo que decidió reemplazar su cerebro con el cerebro de un pez.

y en el pueblo se le empezó a llamar “el hombre pez”

Otra mujer perdió a su hijo en la guerra, y ella reemplazó su cerebro con el cerebro de una mujer con psicosis.

y muchas historias más……

Un día, una mujer vino sin senos y quería reemplazar su cerebro por un árbol. Dicen en el pueblo que perdió a su bebé en un ataque aéreo y se cortó los senos,
y cuando le dijimos que no estábamos reemplazando cerebros por árboles

se sacó los senos cortados de entre los muslos y disparó a todos en la tienda.

Sonaba La Masacre Cerebral:
(fantasma de la Ópera)

Estaban lloviendo ranas, ¡qué maldición! .

Solo la vacilación de una mujer delirando al inicio del camino.

El funeral de un soldado que regresó de la guerra sin armas, y su madre le hizo un cuerpo de madera, como si fuera el funeral para Punicyo.

Los sonidos de la guerra iluminan la noche de los borrachos.

Las luces del avión iluminan el dormitorio de las prostitutas.

El aire está saturado de muerte.

Una mujer sin senos y sin cabeza está buscando el tronco del árbol.

Ninguna cabeza canta en voz alta:

Siento que la sombra es más honesta
Bajo las sombras aparecen nuestras características ocultas,

Allí, a la sombra, todos nos parecemos.

Los perros son perros
Los humanos son seres humanos
Los monos se convierten en monos.

¿Crees que es por eso que los que visten ropa cara tienen miedo de caminar en las sombras?

Conocí a una mujer que amaba dibujar sombras
Ella cambiaba sus ojos todos los días
Hay una tienda en las afueras de la ciudad.
Vende ojos usados ​​a precios de descuento.

Y un día, decidió vender su lengua y comprarse una nariz nueva.

Ella se detuvo frente a su sombra,
y sacó su lengua,
y luego se la cortó mientras se reía.

Luego recordó que quería vender sus senos y reemplazarlos por dos engranajes.

Se miró la lengua cortada y lloró.

Las habitaciones cerradas están llenas de arañas.

Los Techos son las casas de las arañas.

¡Qué felicidad!

Recuerdo lo feliz que yo era cuando estaba colgando por mis pies en el techo de la habitación.

Miraba todo en silencio y construí una guitarra para convertirla después en una telaraña y atraer con ella a todos los que no me gustaban, y derretirlos con ácido en las sombras de la habitación.

No soy una araña pero amo la rana de madera,
y me encanta su graznido colectivo…
como una sinfonía caminando por las sombras de la noche.

Oh, si yo fuera un lobo…
Amo a los lobos que viven sólo en las sombras.
Baile
Aullidos
En la sombra

Entonces ella camina a su alrededor en un baile acrobático.

Ella se suicida junto al tronco del árbol.

lamentos, ranas Caídas, un soldado sin extremidades,
una mujer con Delirio
una tienda que vende fragmentos de cuerpo
Bomba
Sonido de bomba
gritando

gritando

Ghamal Kamal Ahmed

Traducción realizada por Vicente Gutiérrez Escudero

Captura de pantalla 2020-03-01 a las 11.41.49

Collage de Ghadah Kamal