EX!POESÍA 2018

 

Video de la exposición EX!POESÍA 2018, en Sestao.

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EXPOSICIÓN

Este viernes 7 desde las 19:00 hasta las 21:00 h. en el conservatorio de Sestao, calle Gran Vía 13, se inaugurará la exposición “PoeXía ex!perimental”, en la que participo con un collage y en la “obra intervenida”. Esta exposición forma parte de las acciones de la bienal ex!poesía 2018 y está abierta al público en  la galería está abierta para ser visitada de lunes a viernes desde las 12:00 h. a 14:00 y de 1700 a 21:00 y los sábados 12:00 h. a 14:00 desde el día 3 hasta el día 28 de setiembre.

Se realizará la presentación en la que además de la autora invitada Marta García Pérez y otros compañeros y compañeras de creación: estarán Boyacá, Tuara y Nicolás, poniendo en escena la performance AVIA YALA Tierra de la Sangre Vital hoy llamada América. Actuarán poetas como, Amaia Chiralt, Txaro Etxebarria, Soraña Pereña, Greta Franquenfeld, Susana Barrena, Yerel, Hugo Larrazabal y Javier Arnaiz, Acompañadas por el pianista Alberto Egia. El Magnifico Santi Sos con su teatro ingenioso y subreal. Cerrarán el acto los Aragoneses Poetijazz, Daniel Gómez con su poesía y Santi Trope con la música y el saxo. Todos y todas bien acompañados por las Maestras de Ceremonias Esperanza Gómez y Elvira Herrero.

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EXPOSICIÓN COORDINADA: “PoeXía ex!perimental”

Esta muestra recoge el trabajo de 20 autores , la poesía más escurridiza, la
experimental. Mostraremos su entorno, sus obras y su visión. Se realizarán
dos actividades: Aspectos curriculares y La obra intervenida.

Autores: Alberto Muñoz, Antonella Prota, Antonio Orihuela, César Reglero, Daniela Bartolomé, Detritus, Felipe Zapico Alonso, Giovanni Fontana, Ianire Sagasti, Isabel Huete, Julien Blaine, Luz Grossi, Mary Zurbano, Mikel Varas, Myriam Muriel Mercader, Mónica Nude, Raúl Reguera, Txaro Etxebarría,Txema Agiriano, Vicente Gutiérrez Escudero.

Aspectos Curriculares: Es una propuesta hermanada a la muestra de ex!poesía en 2016 y propone seguir ahondando, recoger la obra y el conocimiento de autores experimentales desde un punto de vista multidisciplinar. En Octubre de 2014, LUPI (La Única Puerta a la Izquierda), como coordinador de ex!poesía, propone al Boek861 comenzar este camino. Ahora nuestra labor es seguir profundizando. En esta ocasión queremos sumar, acompañar a la muestra de poesía experimental de un elemento que nos hará conocer mejor al autor/a y dotaremos a la exposición de una instalación “La obra intervenida” de Juan Miguel Cortés transformándola en una pieza colectiva gracias a los artistas participantes.

La obra intervenida: El proyecto “La obra intervenida”, consiste en la intervención de diferentes creadores sobre la obra de un artista para generar una nueva obra conjunta. Partiendo como base de una obra del artista Juan Miguel Cortés, intervendrán sobre ella 20 creadores invitados, procedentes de diferentes ámbitos de la creación artística; poetas, pintores, escultores, fotógrafos… Cada uno de ellos dispondrá de una porción de la obra para intervenirla y después juntando todas las porciones se conformará una única obra colectiva, que se expondrá en el marco de la Bienal de ex!poesía.

RESEÑA

Esta es la reseña sobre mi libro “La mujer abolida” que Viktor Gomez Valentinos ha publicado en el nuevo número de la revista Nayagua, concretamente en el número 28. Está en la página 225.

DE UN DESEO DISTINTO

Aproximación a ‘La mujer abolida’ de Vicente Gutiérrez Escudero

En el aire hay espectros de mujeres secretas
que uno debe tocar

Vicente Gutiérrez Escudero
Un grave y actual asunto, dhifícil de digerir: “La dificultad de ser” (Cocteau) se revisita como bifurcación. ¿Quién es, se pregunta el poeta, tras muchos años de elaboración minuciosa de este libro, ”la amada abolida”? ¿Si la amada es nadie, quiénedad soy yo? De esta crisis nace un libro combativamente político, poéticamente intenso, de sabores (saberes) fuertes, desbordantes, digestión lenta y poderosos nutrientes. Un libro en cierta medida antropófago, ya que nos obligará -en una lectura exigente- a devorar gran parte de nosotros mismos, en un ritual de consciencia y emancipación: por un lado ella “Devoraba con sus ojos azules / con la mano, / con su vientre, / la puerta de mi cuarto”. Y a más, “Yo mismo, en ocasiones, soy todas esas mujeres.”

Juan Antonio Bermúdez hablaba hace unos años de “La pasión criminal de poseer”. La poesía viene tiempo ha exponiendo otros modos de desear a los que nos insiste la opresora cultura dominante. ¿Estamos ante un libro anarco-feminista? En parte sí, si entendemos que la exploración y búsqueda de la(s) mujer(es) es anti patriarcal, si bien se vuelve compleja la propuesta desde una escritura audaz, arriesga, valiente, donde emergen con toda su intensidad y contradicciones lo humano. Y emerge en un escenario lleno de trampas, falsedades, sufrimientos, usurpaciones y simulacros. La poesía -en el mejor de los casos- rechaza el simulacro y apariencias de vida que se nos imponen y las imposturas que derivan en el juego de poder, seducción, engaño, control. Es una suerte de resistencia, resistencia en crisis. Así, “el camino que recorre es cuesta arriba / y es bueno que sea así”. Lo que debieran ser relaciones amorosas son enemistades que dirimen sus afanes y objetivos con toda clase de violencias. Ahí, “Ella dejaba de existir”. Cuando dijo Lacan, “la mujer no existe”, bien sabía que iba a provocar gran revuelo y no pocos rechazos. No podía ser de otro modo en una sociedad de “la mujer abolida”. El psicoanalista francés ya incide en la falta y/o represión de lo femenino en nuestra cultura patriarcal, en el problema de la sexualidad, la simbología alienante, la pulsión de muerte, las psicopatologías que derivan de la represión y doma del individuo. La hipocresía burguesa trató de ningunear sus incisivas críticas, consiguiéndolo sólo en parte. La semilla sigue ahí, cuestionando el destierro y el desierto, la tierra estéril donde se cosifica al ser humano, muy especialmente a la mujer. ”Es ahí donde mi pene / aplasta, al fin, el triángulo lacaniano // pero también su anti-triangulo virtual.”

Vicente Gutiérrez nos expone desde este ardor-libro (extremadamente cuidado en estructura, composición, orden, precisión e intenciones) una visión poética y política de la realidad socio-cultural y un dilema. Y lo hace desde su experiencia amorosa, desde su reflexión política e intelectual y desde una insumisa experiencia de escritura creativa, sin hilo de disolución. ¿Qué revela la poesía, entre el sueño y la vigilia, entre la emancipación y las contradicciones vitales? La voluntad “de un deseo distinto” que cambie las relaciones lingüísticas significante-significado, símbolo-realidad, sexualidad-poder, tú y yo, es decir que procure la salud de los vínculos en una sociedad nociva para el amor libertario. “Un deseo distinto” resemantiza lo erótico, que emana entre la dificultad de diferenciar el represor y el reprimido, el opresor y el oprimido, el seductor y el seducido. La violencia es parte sustancial de la humana condición y para ser superada nos obliga a enfrentarnos a una contra-violencia que nos extranjeriza en un mundo embrutecido con lo «mujer» y con lo «femenino». Aquí radica la dificultad de leer de este libro. Pues como apuntaba Jean Cocteau “todos estamos enfermos, y sólo sabemos leer los libros que tratan de nuestra enfermedad”. Y la enfermedad que evidencia a la brava La mujer abolida es la negación de la mujer, que es lo mismo que decir su “dificultad de ser”.

El lenguaje es el artífice que incorpora a nuestra vida imágenes, símbolos, metáforas, con las que vamos reforzando (en vez de rompiendo) las jaulas en las que vivimos. Para Vicente la escritura es el objeto de deseo de emancipación y vida digna. Ese “Deseo de escritura” que dijera Hélène Cioux, es irrefrenable pulsión y consciencia, lucha, y así “La llegada de la escritura” es también la llegada de la mujer y su singular diferencia. Gutiérrez la reconoce al destruir tanto el yo masculino fruto de una educación deshumanizadora, como la proyección de mujer que suple a la mujer por venir. Y destruye también ese viciado vínculo entre ambos. Despatrializarla: “la Libertad no tiene nada que ver con la apariencia.”

La visión del poeta cuestiona el falo-logocentrismo y dicotomías como vigilia-sueño, deslizando su sintaxis por un “entre” que es el de un “yo” en fuga de las prisiones (a veces tan bien invisibilizadas) que el sistema capitalista ha naturalizado, con perversa sofisticación. No son Penélope, Beatriz o Dulcinea quienes le inspiran, ni una modelo, star-system o porno-star, es el truncado devenir-mujer en sus multiplicidades abolidas y es la mujer líquida de los sueños en su emergente capacidad revolucionaria. Una mujer que es paradigma de un tiempo por venir, o más bien que está luchando por no ser asesinada (como bien señala Esther Ramón en el imperdible prólogo, refiriéndose a la hondureña Berta Cáceres) y asumir el control de su cuerpo (biopolítica), de sus identificaciones y conciencia, de su ser integral más allá de las sumisiones a los relatos patriarcales, económicos y culturales hegemónicos. Según leemos: “Ese amor alienado me encoleriza” es vía una domesticación de la vida sentimental, “el veneno de los publicistas” como se consigue que “ella dejaba de existir”.

La relación yo-tú es sustituida por la relación yo-ello (Buber) por lo que a su vez el yo deja de ser amoroso para ser posesivo y represivo. El sustituto del amor, desplaza la verdad de lo humano, le deshumaniza, se devalúa su potencial felicitario, libertario: saber convivir y amar. La sexualidad, el cuerpo, marcan el territorio en disputa: dignidad o mezquindad. Pero esta negatividad inducida, se puede subvertir en su misma zona de guerra. Y volviendo a Lacan, “la sexualidad agujerea la verdad”. El modo en que vives la sexualidad es político: reaccionario o revolucionario. Para ser revolucionario, la mujer dejará de ser un «ello» para ser un tú, y el yo deberá abolir sus privilegios, abusos de poder, control y fuerza, resignificando o renovando su lenguaje, su visión y su manera de estar en el mundo, el presente y con la(s) otra(s) persona(s). Tendrán que fluir él y ella, confluir, bailar armoniosamente al son de una música otra, oceánica, precivilizatoria, postcapitalista. En la última y más enigmática parte del libro, Agua futura, la poesía da un paso (no) más allá y abre otra puerta a “un deseo distinto”:

“Ella se precipita / hasta volverse luminosa” “la mujer de viento / vive en la luz en libertad” “todas ellas, / fluidas, dúctiles y aéreas, / escapan de la significación”

Este denso y penetrante trabajo me ha sacudido y cuestionado seriamente. Con gran acierto el “yo poético” asume el rol de hombre dominante, del que practica la “criminal pasión de poseer”. Aún llevando años en la lucha feminista, constato que me queda mucho por desaprender y revisar. Este texto me ha forzado a mirar donde no quería mirar, a releer algunos poemas, algunos versos, imágenes, a reconocer hallazgos y matices sustanciales para comprender(me), entender qué se desea, cómo y qué consecuencias se derivan. Se lo debo y agradezco encarecidamente. Para mí es un libro necesario, con esa consigna de Chimamanda N. Adichie latiendo en todas sus páginas: “todos deberíamos ser feministas”. Es una obra de relectura con la que voy a seguir dialogando mucho tiempo, observando:

“Única alteridad que fluye sin seducción.
Única significación inmanente que sigue interrogándonos.”

Víktor Gómez, Valencia, 28 de junio de 2018

 

http://www.cpoesiajosehierro.org/web/index.php/nayagua/item/nayagua-28

RESEÑA

‘La abolición respondida’, reseña de Rafa Perez Llano en el  del 11 de julio de 2018, de mi libro ‘La mujer abolida’.

LA ABOLICIÓN RESPONDIDA

«Un poema que no respetase los principios de la termodinámica sería la mejor descripción de la soledad de una esponja exfoliante robada a un tritón en un momento obligado de reflexión para advertir que esta no es una crítica seria de un compendio poético, sino una llamada al orden y a la vez una señal de alarma. Postulan engendros como el que aquí juzgamos el desequilibrio, sin más, de una expresión que las contenga todas, como si los los lotófagos pudieran recordar que su nutrición es el olvido. Afirman que lo que no es trabajo es calor y viceversa, y que toda explotación de un cuerpo entraña un frío indefinible. Defienden que ese frío puede entregar luz al desierto de los géneros y obligar a la entropía a viajar hacia un estado inconstante alejado de cero tanto como de la vigilancia y el castigo. Tal actitud no debe ser consentida.» (Alegato fiscal durante el juicio a un rapero surrealista.)

Mientras escribo esto pasan en televisión un reportaje sobre un falso queso muy reputado, pero de pronto la voz en off gira en el cielo y canta cual viento de la noche y aparece un tipo diciendo, como si lo acabara de descubrir, que la grasa de camión es necesaria. Luego bailan asteroides emergentes y unas cuantas chicas parecen entusiasmadas con la obligación de ir a la moda y la mediana, la parábola y la hipérbole. Otro macho corrobora: el lubricante es un agente imprescindible a causa de los roces. Peter Grullo, diplomático en excedencia, se suicida en un burdel de Las Vegas. Un crítico saltimbanqui entrevista a una estrella literaria que de pronto estalla como una supernova en burbujas inmobiliarias. Nuevas bailarinas ocupan boca abajo el espacio de la duda.

Tengo que darles un motivo para permanecer en esta columnata y les proporciono información al uso: trato de hablar del libro titulado ‘La mujer abolida’, escrito por Vicente Gutiérrez Escudero, sobre quien, además de no ser neutral (la neutralidad es un insulto), sólo puedo escribir automáticamente. Estoy seguro de que él lo comprenderá, lo cual tampoco es necesario: conozco al tipo. No se vayan ustedes a creer que voy a justificar el subtítulo. No se vayan ustedes a creer. No se vayan.

Sumida la poesía al uso en el ejercicio de la adulación de la crítica crítica (sic), me parece que hay que desempolvar al Marx más cáustico para señalar que la posesión del espíritu absoluto de que hacen gala los poetas de la sagrada familia balnearia (los mejor pagados de verdad, de sí mismos y de su tibia modestia) no tiene nada que ver con este libro ni con su perpetrador, que pregona la acción, la intervención del lenguaje y la búsqueda de pelea. Aprovecho para recomendar sus ensayos sobre el exterioricidio (hay que escribir más sobre la reivindicación de la intemperie) y la escuela (hay que discutir más sobre ese malentendido).

Lo conozco por lo menos de vista: un día me envió un autorretrato borroso tomado en una habitación de un hotel de Hong Kong para justificar su ausencia en una cita. Burda excusa irrefutable. Algunos saben hacer las cosas. El libro contiene un poema dedicado a Miroslaw Tichy, autor de fotos sin enfoque (ojo: no desenfocadas) cuya excelencia de neoclásico del arroyo hace reales a las ‘remotas mujeres desconocidas’ frente al desequilibrio del preciosismo publicitario. Ese poema y el central (‘Despatriarcalización’) me parecen muestras complementarias: el primero contrapesa la falacia del imaginario y el otro explica el deseo diciendo lo que no debe ser llamado libertad. Lo que no debe. Lo que no tiene deudas.

No voy a ser el primero en decir que este libro exige otro round a partir de la hipótesis de la derrota del feminismo libertario (no sé, por cierto, si puede haber otro, pero no me adentraré en esa ciénaga). Vale, pongamos que han ganado ‘ellos’, las sombras que no se nombran, pero a estas alturas ya están más identificadas que una serpentina en la jaula de un vodevil. Qué fácil sería ahora decir vil. Empecemos otra vez recorriendo lúbricamente los efluvios. De pronto, las carrozas de todos los géneros agraviados se llenan de oportunistas y suena el mantra: para que todo siga igual. Para que todo siga. Para que todo. Pero, para que no se den por vencedores, tomo unos versos porque la obra merece el sano veneno de la sinécdoque:

“… pues tendemos a creer
que toda ‘amada civilizada’
oculta en su interior
un tesoro que nos hubiera sido reservado.
En realidad
no existe
esa ‘verdad interior’ de nuestros cuerpos.”

Volvamos a las andadas y a las andanadas. No voy a ponerme a recontar bibliografía para demostrar que lo indemostrable sólo puede ser mostrado. Ha juntado el poeta tres lustros de textos activistas que no pierden el pulso de la innovación; ningún aprendizaje de las vanguardias, situaciones y subversiones ha caído en cópula rota. No está reñido el activismo social con el literario ni es cuestión de buscar cuál sirve a cuál: parece mentira que haya que decir esto, pero es que uno está harto de los perfumistas de tesis líricas con sujeto, verbo, predicado, universidades de verano y todas esas caras asomadas a los ‘photocalls’ de oportunidades.

Déjense de tímidas lecturas de estío. Si detestan la exposición playera del intelecto patrio, les encantará ‘La mujer abolida’, pero nada les impide leerlo sin condiciones.

Rafa Perez Llano

https://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/abolicion-respondida_6_791330892.html

RESEÑA

ESTADO DE EMERGENCIA Y NEGOCIO DE LA SEGURIDAD

estado-de-emergencia-negocio-seguridad-mathieu-roigouste.jpgMathieu Rigouste es un joven activista, sociólogo y ensayista francés nacido en Gennevilliers. Además de científico social independiente, es un gran analista de las políticas securitarias. Prueba de ello es el libro Estado de emergencia y negocio de la seguridad, editado por Doble Vínculo en 2017.
Las dos entrevistas incluidas en este libro aportan una buena radiografía de la deriva autoritaria de la Francia de los últimos lustros. Sus análisis podrían situarse a partir de 2015, año en que a raíz de la farsa yihadista, en Francia es decretado el estado de emergencia permanente, algo que ni siquiera el poder militar se atrevió a decretar en las revueltas del 68. Claro que también se remonta a 1991, a la activación del Plan Vigipirate durante la Guerra del Golfo, que aumentó la financiación para el ejército y la policía, así como la presencia de militares en aeropuertos y estaciones de todo el país. También, para explicar el presente, echa mano de lo sucedido desde la Guerra de Argelia. De hecho, él ve ahí gran parte de las causas que condujeron a la reestructuración actual de la Vª República, y al estado de sitio permanente que la define.
En la línea de autores como Giorgio Agamben o Anselm Jappe, ahonda en la creación por parte del capitalismo securitario de dispositivos que creen autocontrol, sin duda más eficaces y baratos que los utilizados en décadas pasadas. En ese sentido, Rigouste aporta muchos datos, datos de empresas privadas y públicas y en general de todo el complejo empresarial militar del Estado francés, que explican esa relación siniestra entre la tecnología y seguridad, entre control y entretenimiento (la relación de los videojuegos de guerra con el entramado militar). Si autores como Michel Foucault analizaron el salto de la sociedad disciplinaria a la sociedad del control, basada en la biopolítica y el autocontrol, Mathieu Rigouste da otro salto más, aunque un salto más pequeño: de la sociedad de control a la sociedad securitaria. Una vuelta de tuerca que recrudece el estado de autodominación en el que vive gran parte de la población en Occidente.
Otra de las virtudes y aciertos de sus análisis es sin duda la exhaustividad con la que relaciona la dominación neocolonial exterior con la dominación en el ámbito interior, barrial, que contrarresta la violencia popular en las célebres ‘banlieues’. Aunque las entrevistas se centran en Francia no es difícil extrapolar sus indagaciones a otros países como España, donde hemos seguido un camino muy similar en cuanto a política de represión se refiere.
Por último decir que se echa en falta en sus análisis la cuestión del colapso energético al que nos enfrentamos. Creo que sus análisis –en este y en otros de sus libros- a la luz de la crisis energética en la que ya han entrado las grandes potencias coloniales europeas, se enriquecerían mucho más y podrían ayudarnos a imaginar el mundo que se nos viene encima. Y por tanto, podrían ayudarnos a imaginar el cómo afrontarlo.

http://www.librerialalibre.org/actividad/club-lectura-estado-emergencia-y-negocio-seguridad

PRESENTACIÓN

LA ZOZOBRA DE LA LENGUA

He aquí el vídeo de la presentación de la antología “La zozobra de la lengua” Gherasim Luca en La Vorágine el día 22 de junio de 2018. Intervinieron Javier Fernández Rubio, editor de El Desvelo, Vicente Gutiérrez Escudero, antólogo y traductor de parte de los poemas y Javier Perales, poeta y músico. Además de hablar de la vida y la obra de Luca se leyeron varios poemas de él y por primera vez en castellano, con ayuda de Perales, se musicaron cuatro de sus poemas.

ARTÍCULO

GHERASIM LUCA

Hoy, el suplemento cultural Sotileza de El Diario Montañés, me publica este artículo sobre Gherasim Luca y la antología “La zozobra de la lengua” que presentamos en La Vorágine esta misma tarde, a las 20:00.

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Gherasim Luca, el rebelde absoluto

En el año 2013 se cumplieron 100 años del nacimiento de Gherasim Luca, una de las figuras clave en el surrealismo internacional del siglo XX. Este acontecimiento pasó prácticamente inavertido en nuestro país, algo que no sucedió en Francia, en donde sí que se organizaron numerosos homenajes y se hicieron muchos espectáculos basados en su obra. No voy a detenerme en analizar el porqué de esta injusticia pero tiene mucho que ver con el gran desprecio que en España los ámbitos culturales y académicos siempre le han profesado a las vanguardias.

Explicar la obra de Gherasim Luca es difícil; uno no sabe por dónde empezar. No olvidemos que sus investigaciones creativas apuntaron en muchas direcciones. Además, en él, vida y obra están fuertemente ligadas. Lo primero que habría que tener en cuenta es que nace en Bucarest en el seno de una familia judía, y que Rumanía, por aquel entonces, era el país más antisemita de Europa. Su padre muere siendo él un niño, muerte que, unida a la muerte de su madre en 1938, influirán en sus teorías no-edípicas posteriores. En sus primeros años de juventud participa en revistas rumanas de clara influencia dadaísta, como Unu o Alge, y en sus respectivos “suplementos”: Muci y Pula. Estas revistas eran ante todo una burla a la sociedad burguesa y la literatura de la época. Por ejemplo, en estas revistas incluían ejercicios de escritura colectiva, pintura ciega y anuncios falsos, que parodiaban el lenguaje publicitario y en varios números llegaron a publicar textos escritos por niños, entre ellos Fredy Goldstein, sobrino de Luca. Al inicio de la década de los 30 los jóvenes editores de Alge decidieron enviar una de ellas, la titulada Pula (significa polla en rumano) a Nicolae Iorga -quien entre 1931 y 1932 fuera primer ministro de Rumanía– con la dedicatoria: “¿Tienes? No, no tienes”. Éste, encolerizado, azuzó a sus esbirros de la justicia para que actuasen contra ellos y como consecuencia estos jóvenes fueron encarcelados nueve días. En la cárcel Gherasim Luca conoció a un preso político que le animó a colaborar con la prensa de izquierdas. De modo que, vinculado al Partido Comunista Rumano, inició su participación en diversos periódicos progresistas defendiendo y teorizando sobre la “poesía proletaria”. Son años también de gran vinculación con el surrealismo, vinculación en la que tuvo un papel esencial otro gran autor: Geo Bogza, poeta vanguardista y periodista rumano a quien alguna de sus propias obras como Jurnal de sex (“Diario de sexo”) o Poemul invectivă (“Poema ofensivo “) le habían llevado a la cárcel años atrás, acusado de obscenidad. Asimismo, Luca desarrolló una intensa actividad periodística contra el fascismo, escribiendo furibundos artículos en los que atacaba de forma abierta, directa y a veces burlona a la extrema derecha y a los partidarios del nacionalsocialismo alemán. Por ejemplo, a la temida “Guardia de Hierro”, un movimiento fascista, ultranacionalistaantisemita que existió desde 1927 hasta 1941, la llegó a llamar la “Guardia de Chatarra”. A finales de la década de los 30 Luca estableció contacto con los mayores exponentes del surrealismo europeo; inició correspondencia, por ejemplo, con André Breton y Victor Brauner. En esta toma de contacto habría que señalar el papel que jugó la artista Nadine Krainik a la hora de establecer vínculos entre los grupos surrealistas de París y Bucarest. A partir de entonces su vinculación con el surrealismo iría en aumento. Han de destacarse sus grandes aportaciones a este movimiento tanto en su desarrollo teórico como práctico: sus descubrimientos en torno a la objetología (en su libro El Vampiro pasivo inventó el O.O.O.: el Objeto Objetivamente Ofrecido), sus esfuerzos por renovarlo de cara a mantener su radicalidad original o la abundante correspondencia que mantuvo con miembros del movimiento surrealista.

Ya en 1938, debido a sus orígenes judíos y al ambiente de represión de los años previos al advenimiento del régimen de Ion Antonescu su vida peligraba y decide huir a Paris, estableciendo contacto directo con los surrealistas franceses. Allí le sorprende  la guerra. De regreso a Rumanía funda junto con Gellu Naum el conocido como “grupo surrealista de Bucarest”, integrado además por Virgil Teodorescu, Paul Păun y Dolfi Trost, con quienes desarrolla gran parte de su actividad, tanto individual como colectiva. Ese deseo por actualizar y reavivar el surrealismo resulta aún más llamativo si tenemos en cuenta que en aquellos años sus principales miembros se hallaban divididos, exiliados y dispersos. Esta actividad fue clandestina bajo el régimen de Antonescu, aunque tras su caída siguieron dos años en los que se produjo cierta permisividad por parte de las autoridades y pudieron desarrollar actividades públicas hasta que en 1947, debido a la injerencia de la URSS en Rumanía, se inició una nueva etapa de represión y no le quedó más remedio que huir del país. Consiguió escapar a Israel, en donde continuó con su labor creativa y su incesante correspondencia, pero el ejército trató de reclutarlo y tuvo que huir de nuevo para recalar en Paris, en 1952, en donde se asentó definitivamente. Sin renegar del surrealismo, pero marcando cierta distancia con éste, colabora estrechamente con numerosos poetas, pintores y artistas multidisciplinares. Además de sus poemas y manifiestos –el propio Gilles Deleuze llegó a reconocer la influencia de los manifiestos no-edípicos de Luca en su teoría del anti-Edipo- hay que destacar sus poemas visuales, cubomanías, objetos, libros-objeto y collages, así como sus poemas fonéticos, en los que destaca su célebre tartamudeo y sus lecturas, que realizó por todo el mundo y de las que existen varias grabaciones.

Durante los años 60 y 70 su poesía evidencia una gran preocupación por la radicalización capitalista del mundo, así como el pavor ante una posible debacle nuclear. En 1991 él y su compañera Micheline Catti, y demás vecinos, fueron desalojados del piso parisino en el que habían vivido durante décadas por motivos de renovación urbana. Se mudaron a otro barrio y las autoridades le obligaron a solicitar la nacionalidad francesa. Tres años después, a la edad de 80 años, Gherasim Luca, lleno de desánimo y pesimismo, se suicidó arrojándose al Sena. Tal hecho puede entenderse como un último gesto de rebeldía contra la propia muerte.

Si sumamos todo lo dicho hasta ahora, veremos que Luca fue víctima de todos los totalitarismos. Y sorprende que le plantase cara a todos ellos. Por eso fue, además de uno de los personajes más brillantes, excepcionales y provocadores del siglo XX, un rebelde absoluto.

(El Diario Montañés, 22 de junio, 2018)

Vicente Gutiérrez Escudero