LIBRO DE POEMAS

CLAVAR LIMAS EN LA TIERRA

Acaba de ver la luz un proyecto que llevaba lustros gestándose: el libro -que no antología- titulado “Clavar limas en la tierra. Poemas del grupo surrealista de Madrid y alrededores…”, editado por La Torre Magnética. Incluye obra poética de, como indica el título, varios amigos/as del grupo surrealista de Madrid, además de otras amistades afines como Pierre D. La, Julio Monteverde o Miguel P. Corrales. Los poemas no tienen desperdicio, son verdaderos experimentos lingüísticos que no atienden a ninguna corriente estética predominante. Igual de valioso es el texto colectivo introductorio; una verdadera declaración de principios respecto a la práctica liberadora de la palabra, repleto de críticas lanzadas contra los podridos entornos académicos y literarios. Espero que los argumentos en él expuestos abran vías de debate (cosa que a poca gente interesa). Subo aquí, a modo de muestra, los dos primeros párrafos. Un orgullo formar parte de esta barcaza colectiva, que es la revuelta contra-léxica. Disfruten.

clavar limas cubierta

“MEMORIA DEL FUTURO: a eso debemos aspirar. Memoria del futuro porque esta ha de ser una de las tareas fundamentales de la poesía, hoy y en cualquier momento. Y recordar es ver lo que está por venir: no solo el desastre que llega y sus consecuencias, tanto inmediatas como a medio y largo plazo, sino también lo que habrá que hacer. Hay que anticiparse al desastre para que se frustre en la medida de lo posible e imposible, hasta que sea el recuerdo atroz de una mala pesadilla. ¿Acaso no se ha dicho siempre que la poesía puede y debe ser visionaria? Pero ejercitar la memoria del futuro demanda reconocer y trabajar las líneas de fuga del presente. En este punto, la palabra vuelve a erigirse en eje de lo que sigue estando por enunciar. Es necesario, para ello, aunar las dos vertientes de cualquier actividad que sea esencial: la contemplativa y la activa, necesaria y bellamente autónomas, y a la vez misteriosa pero irreversiblemente inseparables e interrelacionadas.
No es mera esperanza imaginaria: ya está tendiendo a hacerse realidad. Hay lugares, espacios, luchas, momentos, grupos, comunidades, individuos, singularidades irreductibles y causas desesperadas, gritos en el silencio y relámpagos secretos, y violentos aguaceros, y terremotos furiosos que sin embargo saben esperar su oportunidad. Hay aquí y allá, por todas partes y ninguna, trabajadores de la noche que conspiran para abolir el trabajo. Hay, mientras la ciudad duerme su letargo opaco, prácticas colectivas e individuales de naturaleza autogestionaria que despliegan radiantes su turbulencia pasional, tanto en el plano de la acción directa como en el teórico, en el creativo y en la simple y plena vida cotidiana. Todas ellas nacen del deseo y de la necesidad de otorgar un contenido liberador, solidario y transformador a las formas de vida efectivas que anticipen un futuro en el que poder emanciparse de la distopía capitalista, y a las que ya se adivina tal emancipación. Pero a la vez que ensayamos las tácticas más urgentes en el plano de la autonomía material y convivencial que permita vivir fuera de la economía, del mismo modo, y con su propia especificidad, hemos de ejercitar la memoria del futuro de las palabras: del significado que transita por ellas y que ellas igualmente crean, a través de la vertiginosa e incondicional puesta en juego del lenguaje poético que convoca y alienta el trance de la videncia”

 

portada

PECULIAR MORMYRID 5

Es todo un orgullo aparecer con dos de mis collages en el nuevo número, el quinto ya, de la revista surrealista Peculiar Mormyrid, coeditada por Angel Dionne, Steven Cline, Patrik Sampler, Casi Cline y Jason Abdelhadi, desde Canadá. Esta quinta entrega lleva por título “The myth of revolt” y abarca tres ámbitos que invitan a la revuelta: el dominio de la máscara, el dominio de la invocación y el dominio del gran NO.
En Peculiar Mormyrid participan muchos nombres familiares a los conocedores del surrealismo: David Coulter, David Nadeau, Rik Lina, Kirin, Iñaki Muñoz, Bill Wolak, Gregg Simpson, Paul McRandle, J. Karl Bogartte, José Manuel Rojo, Jesús García Rodríguez, Jaan Patterson, etc. Entre las muestras visuales, encontramos obras de Steven Cline, David Coulter, Daniel de Cullá, Nelly Sánchez, Bill Wolak, Casi Cline, Iñaki Muñoz, Gregg Simpson, Rik Lina o Milana Zadworna.

 

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JORNADAS DE DEBATE

Entretejiendo Mayos ha preparado unas jornadas de debate y un cartel de Los Mayos, para este año en las que participaré. Echadle un vistazo al programa completo. Un abrazo:

JORNADA DE DEBATE DEL VIERNES 26 MAYO (en la Casa de Las Conchas): Nacho Antón, Ecored Salamanca, Colectivo Waira, Asdecoba, La Horquilla, La Sandía, Banco del Tiempo.
*Gustavo Duch y Guille Jové (Concierto “Un grito enraizado” (en El Alcaraván)

JORNADA DE DEBATE DEL SÁBADO 27 DE MAYO (en La Querida)
Gustavo Duch, Cristina Carrasco, Heike Freire, Vicente Gutiérrez, Área de Estudios Autonomía Sur, Coop57, Miguel Amorós.
*Chloé Bird (Concierto de “Niños Raros”)

LOS MAYOS, DOMINGO 28 (en La Querida)
Victor Casas, Luis Felipe Comendador (Sbq Solidario), Berna Ciudad, Entavía, Maria Riera, María Fraile, Carioca Cuentacuentos, Fernando Saldaña, Josetxu Morán, Patricia Torres, Angi MadamDarina, Felipe Zapico, Antonio Orihuela, Quesia Bernabé Aroca, Mariángeles Alonso– La Portu, Moisés Mato López, Olga Compte, Manuela Salvado (Manu Ars Movendi), Raúl Alcanduerca

 

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ACTIVIDAD SURREALISTA

ACTIVIDADES DEL GRUPO SURREALISTA DE MADRID

En el sitio web http://intsurrealism.org/ se ha publicado, bajo el título de “Activities of the Surrealist Group in Madrid: 2013 – 2016”, un informe sobre los últimos cuatro años de actividades del grupo surrealista de Madrid. Dejo aquí un enlace a su sitio web:

http://intsurrealism.org/2017/03/22/activities-of-the-surrealist-group-in-madrid-2013-2016/

Y un enlace al PDF, para quien quiera descargarlo.

Report-Madrid

ARTÍCULO

Hoy El Faradio publica este artículo mío sobre las “I Jornadas Soberanía del Saber”, de la asociación de familias Eduki.

Eduki, otro aprender.

 

bosque1La abolición de la Escuela es un asunto polémico que desata todo tipo de reacciones. Curiosamente el rechazo a esta institución puede proceder de posturas ideológicas bien distintas, incluso enfrentadas. No se me escapa el hecho de que, por ejemplo, desde ciertos sectores del neoliberalismo se vea en esa desaparición un nicho de mercado muy apetecible. Podríamos mencionar también el homeschooling católico o ciertos grupos extremistas, como es el caso de algunas milicias paramilitares de Estados Unidos, que ven en la escolarización una intrusión en la libertad individual.

Afortunadamente cada vez son más las familias que, al margen de doctrinas y rigideces ideológicas, han decidido tomarse en serio la palabra “democracia” y dar el gran salto: el de autogestionar el aprendizaje de sus hijos e hijas.

Y no me estoy refiriendo a los padres y madres que se gastan muchísimo dinero en enviar a sus hijos a realizar actividades caras, a colegios de élite o a algunas de las tan extendidas Escuelas Vivas –también caras- que surgen como setas, sino a familias que buscan maneras de fortalecer el vínculo social, haciendo que sus hijos se sientan ligados a los demás, experimentando en plena libertad.

Estoy pensando concretamente en la asociación cultural Eduki. Se trata de un grupo de familias de Balmaseda (y zonas próximas) que han decidido no escolarizar a sus hijos e hijas para proporcionarles otros modos de aprender, principalmente el aprendizaje convivencial, en casa y al aire libre.

Por supuesto, todos asisten con sus hijos e hijas a numerosas actividades culturales pero una de sus propuestas más esperanzadoras y enriquecedoras es la reunión semanal que hacen en un bosque (un bosque, no una escuela-bosque) situado a un kilómetro de Balmaseda.

En su blog podemos leer: “El Bosque nunca fue un proyecto, fue de una realidad brutal desde el primer-primerísimo día. Nunca fue un sueño ni una idea. Nació redondo, perfecto y completo, como nacen todos los bebés; y crece martes a martes libre y generoso como crecen lxs niñxs”. Sin programaciones, sin objetivos (ni procedimentales, ni actitudinales), sin exámenes, sin esa pesada losa del “tener que aprender”, sin horas de apertura y de cierre, sin expertos, sin pedagogías… Tan sólo eso: una realidad brutal, la del bosque.

Habrá quien diga, y con razón, que muchas familias no disponen de tiempo libre para ocuparse íntegramente de sus hijos y acudir a lugares como ese. No niego que muchas familias estén en esa situación.

Por desgracia nos han obligado a vivir en una sociedad cancerizada por el individualismo, la precariedad laboral, el trabajo asalariado y la imposición de unos horarios incompatibles con la vida.

Una forma de plantar cara a todo esto es la de, mediante el apoyo mutuo y la búsqueda de otras familias con inquietudes similares, crear comunidad y redes de ayuda. De ese modo tanto el aprendizaje como el cuidado de los hijos puede ir rotando de unos a otros, de forma solidaria.

Por otro lado es cierto que muchas otras familias no tienen los recursos económicos necesarios para pagar a sus hijos la participación en actividades de carácter educativo (actividades extraescolares, campamentos urbanos y de verano, cursos de idiomas…) pero no todas las alternativas a la Escuela están sólo al alcance de las familias adineradas, ni tienen que darse por mediación del intercambio monetario, como es el caso de acudir junto con otras familias a una playa o a un bosque cercano.

Es más, creo que un niño que se educa en un contexto así va a aprender mucho más de la vida real que aquellos que van de academia privada en academia privada.

Las “I Jornadas sobre soberanía del saber”

 
El caso es que hace un mes tuve la suerte de ser invitado a participar en unas jornadas organizadas en el Edificio Kultur Etxea de Balmaseda por esta asociación, las “I Jornadas sobre Soberanía del Saber”. En su página web aclaran que el objetivo principal de las mismas es el de “abrir vías de reflexión y de debate acerca de la relación entre sociedad y saber, entre sistema y conocimiento; generar discursos nuevos y nuevos enfoques en la cuestión educativa”.

Durante su desarrollo fui testigo de cómo se implicaba a los menores en la organización misma, a la hora de acondicionar los espacios, o de cómo ubicar las mesas o los paneles informativos; los padres y madres, en vez de tratar a sus hijos como individuos pasivos, pedían en todo momento su opinión, con total naturalidad.

charla2Es más, durante las charlas y debates, todos los niños y niñas estuvieron presentes en el salón de actos; unos jugaban chillando, yendo de acá para allá con total normalidad, otros guardaban silencio y algunos intervinieron en el debate de forma espontánea, aportando sus opiniones y experiencias.

Los encuentros se abrieron el pasado 18 de enero de este año con la proyección de la película “Ser y llegar a Ser” y su correspondiente debate. Para el segundo día Jon Igelmo Zaldívar presentó su muy recomendable libro “Desescolarizar la vida”, que desgrana la vida y la obra de Ivan Illich. Mi intervención fue el tercer día, con la presentación de mi libro “La tiza envenenada”. Me limité a lanzar algunas posibles vías de debate, entre las que destaqué la importancia de la convivencia de los niños y niñas con personas de distintas edades y las desastrosas consecuencias de la pedagogización de la vida. También puse sobre la mesa un debate espinoso: el riesgo de que la educación en casa sea igual de nociva que la educación escolar.

El debate posterior fue muy nutritivo, en todos los sentidos. Había allí más de una veintena de familias, con los hijos e hijas siempre presentes. Aunque disentimos en muchos aspectos -algo que enriquece cualquier reunión- sí que la mayoría nos mostramos alarmados ante la fuerza con que la cultura del individualismo competitivo se ha instalado en nuestra sociedad. Una de las madres asistentes, por ejemplo, se lamentaba de la dificultad a la hora de entablar relaciones con sus vecinos, afirmando que: “Necesitas tener familiares que tengan tiempo y piensen como tú”. Y es verdad. El problema es, ciertamente, que no hay comunidad, que las familias están cada vez más desintegradas y dispersas.

Añadió: “Si yo decido no trabajar para criar a mis hijos, sigo necesitando algún lugar o alguna institución. Y si pudiese ser gratis muchísimo mejor. Pero te vas dando con las esquinas porque ves que no es tan fácil encontrar a gente que quiera compartir, o espacios gratuitos. Haría falta que más personas pensásemos igual para encontrarnos a más familias en la calle o en un centro cívico, o en actividades alternativas gratuitas, para que haya más convivencia, más relación”. Uno de los padres, procedente del medio rural, agregó por su parte que además de incluir en la crianza los aspectos recreativos “habría que plantear la vida con ellos también en lo productivo; hacer conservas, plantar una huerta, cardar lana…”

openspace2Otro asunto delicado que salió en el debate fue el de la alfabetización. Un asistente de más edad, que había acudido solo, se lamentaba de que hemos perdido muchos de los saberes vinculados a la oralidad, e insistió en que hay muchas formas de alfabetizar y en la idea de que los niños aprenden a leer y escribir sin que nos demos cuenta.

Dijo concretamente que “los niños aprenden aunque no queramos” para después criticar esa obsesión de que los niños y niñas tengan que aprender cosas a toda costa, o estar permanentemente haciendo cosas para que no se aburran. Otros opinaban que los niños y niñas van a aprender a leer y escribir tarde o temprano, y que este proceso de aprendizaje no tiene por qué darse en la Escuela o en casa. Y otro padre allí presente opinaba que la alfabetización es, en el fondo, una forma de controlar a la población.

Otra vía de debate en la que se profundizó mucho tuvo que ver con la idea de que el homeschooling no es ninguna solución si se va a hacer lo mismo en casa que en la Escuela, lo que permitió que afloraran las diferentes posturas entre el homeschooling y el unschooling. Es cierto que el homeschooling ha creado en muchos padres y madres la necesidad de adquirir un sinfín de materiales; manuales, libros, juegos de mesa o ciertos programas informáticos.

Por ejemplo, el libro de texto, ese poderoso e infame dispositivo, se ha infiltrado paradójicamente en muchas casas en las que se ha optado por la desescolarización. En ese sentido se pronunciaron varios de las participantes; una de las madres comentó que una casa está llena de materiales con los que experimentar y aprender lo mismo que se aprende en las Escuelas. Otra madre dijo otra gran verdad: “De qué te sirve que desescolarices a tus hijos si tienes el currículo en la cabeza; habría que quitarse esas listas de contenidos de la cabeza”.

Otra madre de Eduki comentó la dificultad de asistir a numerosos actos culturales con hijos. Puso un ejemplo concreto: acudió a un Centro de Adultos de la zona para matricularse en ciertas enseñanzas pero cuando preguntó si podía asistir acompañada de sus hijos le dijeron tajantemente que no, que imposible. He ahí un ejemplo de cómo la adultocracia en la que vivimos limita el acceso a los menores a espacios esenciales como son los centros de aprendizaje de los adultos.

bosque3-1En ese sentido se pronunció un hombre de más edad al exclamar que “los niños necesitan niños, necesitan viejos”, ante lo cual una de las madres de Eduki le invitó a que acudiera un martes al bosque al que ellos van con sus hijos. Aquel hombre propuso además una “insurrección escolar”, instándonos a todos a que acudiésemos con nuestros hijos a los colegios e institutos y ocuparlos, para darles otra utilidad.

El problema no es solo que el Estado “proteja” y aísle a los niños de una sociedad construida a la medida de los adultos sino que nosotros, a su vez, también nos protegemos de ellos, prohibiendo su asistencia a charlas, coloquios o conciertos. No hay más que echar un vistazo a los pocos entornos donde los menores puedan jugar u opinar; principalmente recintos acotados de grandes centros comerciales o en pequeños parques municipales, limitados con vallas del tráfico circundante.

Siempre infantilizados, siempre aislados. La forma de vida actual, sobre todo en las ciudades, las conurbaciones y los pueblos urbanizados, imposibilita la experiencia abierta de los menores. Es más, los niños y niñas no conocen nada del entorno en el que viven. Para ellos la ciudad en la que viven, por pequeña que sea, no es más que un gran laberinto. Tara, una de las organizadoras de las jornadas, manifestó en cierto momento algo muy significativo: un niño no es realmente libre si no sabe dónde está su madre ni cómo llegar hasta ella.

Charlando después con Cristina, otra de las organizadoras de las jornadas, cuando le pregunté sobre la planificación de actividades en el bosque me dijo que ”en cuanto llegamos al bosque, los niños desaparecen”. Qué mejor forma de explicar ese resorte de la infancia en el que uno se deja llevar por el arrebato de la exploración. Qué distinto de las típicas rutas guiadas por el bosque que organizan a veces determinados centros educativos.

Otra de las madres implicadas en el proyecto me comentó cómo los niños y niñas van adentrándose poco a poco el bosque, indicando que cada vez van más lejos, explorando de forma natural y espontánea sus límites. Pero a esas reuniones en el bosque no sólo acuden familias con hijos sino que también lo hacen personas que, sencillamente, quieren compartir experiencias y aprender, como es el caso de una chica actriz, que en el bosque suele proponer actividades relacionas con el teatro.

El sábado, durante todo el día, se realizó un tipo de actividad conocida como “Open Space”. Se trata de un encuentro en el que todos los participantes proponen temas para debatir. Después se forman diferentes grupos y cada uno acude al que quiera. La única norma es la “ley de los dos pies”, mediante la cual cualquier persona puede cambiar de un grupo a otro. Un facilitador ayuda a repartir los tiempos y los espacios.

Para el “Open Space” del sábado la sala se dividió en tres zonas: “Basoa”, “Plaza” y “Hondartza”. Y durante todo el día, por la mañana y por la tarde, se distribuyeron los grupos de debate. Los temas a tratar fueron diversos: “Democracia Vs. Dictadura”, “Recursos en familia, gratuitos y accesibles”, “Recursos sin escuela”, “Tecnología en los niños”, “Nuevas tecnologías, cómo afrontarlas”, “Lecturas, filósofos, pelis”, “Homeschooling or Unschooling”, “Colapso”, “Acciones de visibilidad”, “Propuestas para las II Jornadas”, “Redes de apoyo”…

Yo, personalmente, fui de uno a otro, pues la verdad que todos me parecieron interesantes. Durante estos coloquios la mayoría de los niños estaban jugando por los pasillos de la biblioteca con total libertad, algunos entraban y salían de la sala mientras que otros decidieron participar en alguno de los grupos temáticos. El domingo se dedicó a las conclusiones y se realizaron varias mini-conferencias mediante el formato TED; breves exposiciones que sugieren debates abiertos posteriores. Entre los participantes se encontraban, por ejemplo, los responsables de Abraza House, un centro de estudios ecológicos situado en el Valle de Aras, en Cantabria.

Me llevé gratos recuerdos de estas actividades y por supuesto muchas ideas para generar otros modos de aprendizaje, otras forma de hacer que los menores y los adultos experimentemos con la realidad, recuperando los espacios naturales que nos han sido arrebatados por el desarrollismo.

Este es un buen camino, uno de los muchos posibles, para empezar a desmercantilizar la educación y construir una nueva sociedad. Creo que en esta fase de tránsito hacia un mundo post-petróleo en la que ya hemos entrado, habrá que ir construyendo espacios de autogestión vecinal similares a los descritos, lugares de aprendizaje comunitario que sean reconocidos por todos como espacios educacionales valiosos -sirva de ejemplo el centro social okupado Kukutza de Recalde, por desgracia ya desalojado por la policía- pero a su vez, serán necesarias también nuevas instituciones -que tenderán a desaparecer con el tiempo- y que podríamos llamar Centros de Aprendizaje Convivencial, donde generar cultura y compartir conocimientos entre todos y todas, independientemente de la edad. Los propios movimientos sociales serán los que se ocupen de vigilar tales instituciones para que no se conviertan en meras herramientas del control estatal o de las grandes empresas.

Después de todo somos las propias personas las que debemos gestionar nuestro propio aprendizaje, un aprendizaje más vinculado con la naturaleza y con el propio cuerpo, en el que no sobre nadie y que se de siempre en condiciones de equidad y de justicia.

 

Enlace:

http://www.elfaradio.com/2017/03/02/eduki-otro-aprender/